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Existe un adormecimiento de la sociedad en general en cuanto a su capacidad de compadecerse de las personas depresivas o con otras enfermedades mentales.
Aumentan los casos y la familia y amigos no muestran apoyo
Cada vez las definiciones sobre estos trastornos y sus síntomas alcanzan mayor amplitud y difusión, aumentan los casos y ya no se observa – lamentablemente- tanto apoyo hacia el individuo afectado por parte de su familia y amistades como lo precisa para salir adelante.
Esta expansión de las enfermedades psiquiátricas, algunas de ellas con tratamientos exitosos aunque lentos, no generan alarma en el entorno social cercano, explicó la socióloga Brea Perry, de la Universidad de Kentucky (Estados Unidos), quien condujo una investigación que arribó a dichas conclusiones.
Enfermedades severas
El trabajo concretado por Perry evaluó a voluntarios que padecían varias enfermedades mentales severas, como el desorden bipolar, la esquizofrenia o depresiones de envergadura.
Todos ellos estaban siendo tratados por primera vez. La especialista se ocupó de averiguar a fondo sus relaciones familiares y con amigos para saber su grado de acompañamiento durante la presencia de las patologías.
Distancia de los allegados ante desórdenes depresivos
Los pacientes no resultaron aceptados por sus allegados a la hora en que mostraban comportamientos anormales; la actitud fue de distancia ante desórdenes depresivos.
Discriminación y rechazo
Cuando se es portador de esquizofrenia y desorden bipolar, se ve con mayor asiduidad la discriminación y rechazo de conocidos y extraños.
Lo cierto, advirtió la experta, que estas situaciones requieren un sostén emocional “del día a día”, ya que es esencial en la recuperación o alivio de toda enfermedad mental; sobre todo, son responsables de ofrecer ayuda los grupos familiares y de amigos.