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La artritis reumatoidea en los chicos puede no presentar dolor; sin embargo, existen otros indicios que deben motivar una consulta médica para iniciar un tratamiento que retrase la deformación articular.
Inflamación articular (tumefacción).
Enrojecimiento.
Hipersensibilidad, ardor.
Dificultad para movilizarse (caminar o ponerse de pie, tomar un lápiz o cualquier objeto).
Retraso en el crecimiento.
Fiebre prolongada, superior a los 39 grados.
Artralgia: dolor articular.
Rigidez matinal.
Salpullido, que aparece y se va en pocas horas.
Inflamación de los ganglios en cuello, axilas, ingles, además de hígado y bazo.
Al inicio de la enfermedad se afectan las rodillas, manos y pies; luego, cuello y cintura.
En algunos pacientes provoca deformidad e invalidez.
Significa la inflamación de la articulación como resultado de alguna enfermedad reumática; la más conocida es la fiebre reumática que, en los menores, dura pocos meses o años, con períodos en que no se manifiesta y otros de crisis.
La fiebre reumática es inflamatoria, no supurativa y recurrente, producida por la respuesta del sistema inmunitario de algunas personas.
Una gripe puede desencadenar una recaída.
Pauciarticular: Se extiende no más de cinco años; hay poca o ninguna alteración en el crecimiento del chico; se inflaman las articulaciones con ligeros problemas en el desarrollo de los miembros inferiores y alto riesgo de inflamación de los ojos; estas complicaciones son tratables.
Poliarticular: Afecta a niñas mayores de 9 años y daña cinco o más articulaciones en 12 meses. Muestra continuas remisiones o incremento de las molestias. Puede lesionar órganos internos, formar pequeños tumores subcutáneos o inflamar los vasos sanguíneos.
Sistémica: Es la forma más rara, aunque más severa. Brotan pequeñas manchas en la piel; por fiebre, los ganglios se inflaman al igual que el hígado, corazón o pulmones. El niño puede perder peso y hallarse afectado en su crecimiento; pese a ello, se recupera cuando la enfermedad se controla.
Espondilitis anquilosante juvenil: Perjudica a varones de más de 8 años y puede derivar de rasgos hereditarios. Suele comprometer caderas, rodillas o tobillos que requieren ejercicios especiales intensivos. Al evolucionar, atenta contra la columna vertebral, con dolores de cintura y rigidez.
Psoriática: Ocurren escamas blanquecinas en codos, rodillas y otras áreas. Llega a comprometer cadera o columna.
Se aplican analgésicos y antiinflamatorios. En forma paralela y conjunta se llevan a cabo programas de fisioterapia y rehabilitación, mediante el uso de calor, frío, masajes, ejercicios y actividades recreativas.
Se contempla la cirugía para corregir deformidades; en general, ofrecen buenos resultados.
Fuentes.D Jr., Budd RC, Genovese MC, Firestein GS, Sargent JS, eds. Kelley's Textbook of Rheumatology. 7th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2005
Smolen JS, Aletaha D, Koeller M, Weisman MH, Emery P. New therapies for treatment of rheumatoid arthritis. Lancet. 2007;370(9602):1861-74.