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“En la atención de niños que padecen ansiedad y/o estrés, es imprescindible para el desarrollo sano de la personalidad contar con momentos de juego, ya que mediante el mismo los chicos se van formando a través de la exploración de roles, preferencias e intereses”, manifestó la Lic. Julieta Tojeiro- Hémera- del Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad de la Argentina.
“El juego estimula la socialización porque ejercita reacciones, intercambio de opiniones y emociones. Contribuye a facilitar habilidades para resolución de problemas al tener que confrontar derrotas, frustraciones y límites. Ayuda a pensar e implementar diferentes estrategias, a tomar decisiones, registrar opciones, elegir y enfrentar consecuencias”, añadió la especialista.
Asimismo, indicó: “Nuestra experiencia en trabajos grupales de juego nos permitió comprobar que estas actividades pueden ser especialmente enriquecedoras para niños con dificultades para relacionarse con sus pares.”
Intercambiar, a partir de la creación de personajes, de situaciones en juegos reglados, les permite a los menores participar usando sus fortalezas. Esto les facilita el diálogo con otros niños a los cuales les pasa lo mismo que a ellos, pero no desde el lugar del inconveniente sino del lugar de lo que pueden, desde su potencialidad.
El informe del Centro señala que “desde la práctica lúdica, se ponen en juego habilidades cognitivas como ser: memoria, atención, comprensión, lectura, cálculo, y expresión en todas sus formas (verbal, corporal y escrita), sin dejar de lado la estimulación artística a través del desarrollo de actividades con música, dibujo, arcilla y pintura.”
Sociales: esperar turnos, cooperar, competir, negociar, cumplir reglas.
Intelectuales: memoria, atención, planificación, ejecución, categorización, cálculo, conteo.
Emocionales: compartir emociones con otros, empatía.
Corporales: sujetar, trepar, correr, balancearse.
Artísticas: crear, cantar, bailar.
Según el psicólogo Martín Seligman, podemos trasmitir mejor nuestras expectativas ofreciéndoles a los niños las oportunidades de dominar su medio.
Hacer que entiendan que pueden confiar en sus propias iniciativas, brinda a los niños fortalecimiento sobre su creencia en sí mismos, y los predispone a comprender que el camino hacia el éxito se construye sobre la base de su propia decisión y perseverancia.
El dominio se refiere a una sensación interna de controlar la capacidad de comprender, integrar y responder con efectividad al medio. Esto es posible conseguirlo mediante el juego.
El modelo de la inteligencia múltiple subraya la importancia del aprendizaje práctico, de lograr la participación comunitaria, del aprendizaje grupal con niños de edades diferentes, llevando sus capacidades al máximo.
El beneficio más importante del taller de juego es que los niños se motivan cuando el material estimula sus inteligencias innatas y les despierta y satisface su curiosidad.
A su vez, la curiosidad, se logra en tanto se les ofrece tareas suficientemente complejas como para que los resultados no siempre sean seguros.