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El uso de analgésicos comunes no sólo expondría a las personas a correr el riesgo de un infarto coronario, sino que además se acrecentaría el peligro de contraer un accidente cerebrovascular (ACV).
Los antiinflamatorios no esteroides (AINE) fueron sujetos a investigación en Taiwán, donde se comprobó, a partir de una base de datos, que casi 38.000 consumidores de analgésicos de 20 años de edad se vieron afectados por un ACV.
El ketorolac oral elevó el riesgo de ACV 2,6 veces.
No obstante, los investigadores aclararon que los resultados no prueban que estos fármacos sean la única causa de tal enfermedad.
Se agrupan bajo la denominación de AINE a varios analgésicos, entre ellos la aspirina, el ibuprofeno (Advil, Motrin y otros), el naproxeno (Aleve), de venta libre, y los inhibidores de la COX-2, que se expenden con receta para el tratamiento de la artritis.
A la lista se suman celecoxib e inyectables o intravenosas como ketorolac (Toradol).
Los inhibidores de la COX-2 ya han sido vinculados con peligro de infarto y otros problemas de orden cardiovascular.
Dos de estas medicaciones -rofecoxib (Vioxx) y valdecoxib (Bextra)- fueron retiradas del mercado en 2004 y 2005, mientras que un tercer inhibidor: celecoxib (Celebrex), continúa autorizado para su venta.
Tanto el ibuprofeno como el diclofenac (Voltaren), de venta libre, se asociaron a perjuicios cardiovasculares por estudios anteriores.
La nueva investigación ahora relaciona los fármacos con accidentes cerebrovasculares y los califica como motivos de “preocupación”
De acuerdo al doctor Elliott Antman, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard y del Brigham and Women's Hospital, en Boston, y portavoz de la Asociación Estadounidense del Corazón, “los resultados obtenidos llevan a recomendar que se utilicen los AINE en la dosis más baja posible, sin prolongar su ingesta, una vez que se ha logrado el alivio de un dolor.”
Agregó que se “esta hablando de aumentos relativos del riesgo, por lo que no existe un peligro absoluto”.
FUENTE: Stroke