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La sensibilidad química múltiple provoca respuestas sintomáticas recurrentes frente a la exposición de diversos productos químicos concentrados, que antes no se consideraban malignos para la mayoría de la población, de acuerdo a la información proporcionada por el doctor Joaquim Fernández-Solá, médico consultor de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona.
En Estados Unidos la población perjudicada suma hasta un 15% y la incidencia en España es de una cada mil personas.
El uso de hidrocarburos en vehículos, más su aplicación en otros procesos industriales, vienen originando ya desde la década 50 del siglo pasado trastornos de sensibilidad química múltiple (SQM).
Las mujeres son más sensibles que los hombres a desarrollar la SQM y existe una importante predisposición genética.
En consecuencia, el posible motivo de enfermedad sería la exposición repetida a sustancias químicas en baja concentración que, en personas sensibles o predispuestas, desarrollaría un fenómeno de sensibilización cerebral central, con respuestas sintomáticas de varios tipos: cutáneo, respiratorio, digestivo y neurológico.
Fernández Solá sostuvo que no hay un tratamiento viable. Por lo tanto, recomendó que la gente evite “completamente” toda exposición química por más mínima que sea, y regule la ingesta de alimentos sensibilizantes y la utilización de elementos con iguales condiciones. ( marisco, pescado o frutos secos que se relacionan habitualmente con reacciones alérgicas, turrones y castañas; níquel en bisutería y algunos maquillajes que se elaboran con este metal).
Adujo que lo común es que un tratamiento farmacológico sintomático sea mal tolerado.
Advirtió el profesional que no existe concienciación social por lo que no se mejora la adopción y difusión de medidas preventivas adecuadas que eviten la masiva exposición a productos químicos que lesionan al organismo (sensibilizantes).
Añadió que observó “la coexistencia frecuente” con fenómenos de sensibilidad química al tratar enfermos con fatiga crónica y fibromialgia.
Es una afección orgánica, multisistémica y crónica. Llega a dañar de modo progresivo el sistema inmunológico, el neurológico, el cardiovascular y el endocrino, produciendo una fatiga severa, pérdida sustancial de
concentración y memoria, desorientación espacial, sueño no reparador; intolerancia a la luz, al sonido y a los cambios de temperatura, al estrés emocional y a la actividad física; dolor muscular y en las articulaciones; una sensación de estado gripal permanente, entre otras manifestaciones.
La persona con fibromialgia sufre un dolor crónico y persistente en articulaciones y músculos.
Debido a la ausencia de indicadores en análisis e imágenes de diagnóstico, y porque los síntomas pueden remitir a otras afecciones, muchos pacientes -la gran mayoría mujeres- desconocen qué es lo que les ocurre y deambulan de un consultorio a otro.
Otras fuentes consultadas
Consumer Eroski
Asociación Estadounidense del Síndrome de Fatiga Crónica
Pro Salud News