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HIDRATARSE TODO EL AÑO, LA FALTA DE AGUA ATENTA
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CONTRA EL RENDIMIENTO INTELECTUAL
Hay que beber agua u otros líquidos regularmente, aun cuando no se tiene sed. La hidratación es indispensable durante cualquier época del año.
Hidratarse en invierno y en días calurosos En el invierno, las actividades físicas gastan mucha energía y el uso de ropa pesada son motivos de una pérdida de líquidos a través de la transpiración. En tanto, los días soleados y calurosos, cuando normalmente se cumplen más ejercicios físicos y se da una mayor exposición bajo el sol, se transpira mucho más y se vuelve fundamental una correcta hidratación.
Regularización de la temperatura corporal, rendimiento cognitivo
El agua incorporada al cuerpo ayuda a regular su temperatura, en especial cuando se acostumbra a practicar gimnasia y ante cambios climáticos que influyen en el ambiente. Hidratarse es una prioridad antes de efectuar cualquier ejercicio de orden físico., en su transcurso y después de concluido. La deshidratación ejerce un impacto negativo en toda gimnasia aeróbica, sobre todo en días de alta temperatura y –paralelamente- baja mucho el rendimiento mental y cognitivo.
Pérdida de electrolitos, bebidas con sodio y electrolitos Se debe considerar lo siguiente: siempre es necesaria la rehidratación por vía oral ante ejercicios prolongados o temporadas de mucho calor, ya que se pierden electrolitos como consecuencia de una mayor transpiración. Entonces, es importante tomar bebidas deportivas que posean sodio y electrolitos, junto con otros líquidos sin contenido alcohólico.
Bebidas y alimentos hidratantes Las bebidas constituyen el 80%.
Peso corporal, edades, etapas de la vida y necesidad de agua El requerimiento de agua depende del peso corporal de cada persona y varía en diferentes etapas de la vida.
· Adultos, niños y bebés El consumo en sujetos sanos de 19 años en adelante es adecuada a diario a razón de 3.7 litros para hombres y 2.7 litros para mujeres.
En los niños de seis años y más es de 1.5 litros por día; una superior cantidad se obtiene de los alimentos.
Los bebés se hidratan conforme a sus necesidades gracias a la lactancia.
· Adultos mayores Se aconseja que los adultos mayores tomen dos litros diarios de agua; siempre deben ser bebidas sanas. Hay que tener en cuenta que tienden a no sentir sed a partir de los 60 años.
Recomendaciones para mantenerse hidratado
No andar por la calle en las horas de elevada temperatura y, si se hace, utilizar ropa liviana y un sombrero.
Reducir la intensidad y duración de ejercicios si hace demasiado calor. Evitar los sitios de escasa ventilación. Pedir asesoramiento médico inmediato sobre el uso de medicamentos prescriptos si aumenta el riesgo de deshidratación. Controlar el peso que se gana y se disipa. La disminución de peso entre uno y dos días es probable que responda a la ausencia de agua suficiente en el cuerpo. Escapar de la insolación porque trae deshidratación. Asegurar una toma de agua diaria de acuerdo a cada edad.
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Agua insuficiente lesiona al cerebro, incapacidad de la memoria
La hidratación insuficiente afecta al funcionamiento del cerebro. Se experimenta la baja de la capacidad memorativa y visual a corto plazo y se agregan: cansancio, dolor de cabeza, dificultad de concentración y malestar general, síntomas que perjudican todas las funciones mentales.
Los expertos exhortan a beber entre 2 y 2,5 litros diarios de diferentes bebidas no alcohólicas para desarrollar las habilidades mentales que requieren un óptimo desarrollo, máxime ante labores que exigen mayor dedicación intelectual.
Los líquidos contribuyen a mantener la glucosa en un nivel apropiado y dan energía al cerebro al facilitar el normal funcionamiento neuronal.
Aportes para tareas de gran implicancia intelectual
Las bebidas azucaradas cumplen un importante papel a la hora de aportar glucosa a la mente; sostienen la capacidad de atención, reacción, memoria y rendimiento intelectual.
Al cerebro nunca debe faltarle glucosa.
Las tareas que obligan a un gran esfuerzo intelectual, necesitan también de determinados alimentos como el pan, cereales, azúcar y frutas.
Fuentes:
Richard Marine, especialista en Nutrición Clínica y Medicina Deportiva de República Dominicana.
doctora Carmen Gómez Candela, Jefa de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital La Paz, de Madrid.