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La ingesta excesiva y sobre todo de hidratos de carbono, papas, galletitas, pasteles, tortas, chocolates y helados, son claros ejemplos que marcan una relación entre la ansiedad y el estrés.
La comida da satisfacción y, según investigadores del Instituto Hotchkiss de la Universidad de Calgary, muchas personas estresadas recurren a ella como un alivio. Finalmente, si incorporan este comportamiento como un hábito, llegan a sumar otro problema: la obesidad.
Se dan casos que se caracterizan por sentir hambre por únicamente algunos alimentos, esta modalidad de apetito se asemeja a una adicción, ya que cuando se tiene hambre real no se opta por un tipo de alimentación, sino que solo se quiere comer para cubrir la necesidad de alimentarse.
Se halló el mecanismo que impulsa a que el estrés provoque mayor deseo de incorporar al organismo más comida de la que este requiere.
Detalles del mismo fueron publicados en la revista Neuron por los expertos Jaideep Bains, Ph.D. y Quentin Pittman, Ph.D de la citada casa universitaria.
Este nuevo hallazgo, comprobado en ratas, es un aporte vital para dilucidar por qué el estrés se vincula con la obesidad.
El cerebro genera neurotransmisores, que son sustancias químicas que comunican las células con el cerebro.
Los neurotransmisores endocannabinoides mandan señales para controlar el apetito.
Los investigadores encontraron que cuando la comida no está presente, se suscita literalmente una respuesta de estrés que causa un re cableado temporal en el cerebro, lo cual afecta la capacidad los endocannabinoides para regular el hambre.
En tanto, mientras en el experimento se bloquearon los efectos de las hormonas del estrés en el cerebro, al no tener presente la comida, no hubo ningún cambio en los circuitos neurales de las ratas, es decir que no se vieron afectadas.
Una observación específica de las células nerviosas en el hipotálamo, permitieron constatar que este último ejerce una función fundamental en el control del hambre y del metabolismo.
Esto es así no por la insuficiencia de nutrientes corporales sino por el estrés que es motivado por la falta de alimento.
La estimulación del hipotálamo lateral provoca hambre, mientras que también se moviliza en este sentido otra área del hipotálamo: la ventromedial.
La verificación de las estimulaciones en el cerebro humano, tendrían implicancias en la salud.
La falta de alimentos activa la respuesta del estrés, y este hecho contribuiría a explicar la asociación entre el estrés y la obesidad.
El nuevo estudio destaca la importancia que le atribuye el sistema nervioso a la disponibilidad de alimentos; su falta, ocasiona que se trastoque bruscamente la forma de comunicación de las neuronas.