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Dormir muy poco lesiona al sistema inmunitario con la misma gravedad del estrés físico, según un estudio reciente efectuado en los Países Bajos y el Reino Unido.
Glóbulos blancos y estrés
La ausencia de descanso suficiente altera la producción de los glóbulos blancos (granulocitos) y más aún durante la noche.
Los granulocitos tienen una reacción inmediata sobre el estrés físico y repercuten desfavorablemente sobre el cuerpo sometido a estrés.
Rastreo de granulocitos
La investigación siguió la evolución de glóbulos blancos en 15 varones jóvenes que gozaban de buena salud; estos participantes debieron dormir ocho horas diarias en el transcurso de una semana y después fueron comparados sus granucolocitos con los de otros individuos –también de joven edad- que se veían privados del sueño por 29 horas semanales.
Hallazgo
El descubrimiento fue el siguiente: los glóbulos blancos experimentaron una pérdida en la noche y en el día, en el marco de las actividades diarias, en tanto se incrementaron en toda oportunidad en la cual carecieron de sueño.
Enfermedades comunes: obesidad, diabetes e hipertensión
El trabajo publicado en la revista Sleep destacó que ya fue demostrado que la falta crónica de sueño llega a desarrollar enfermedades tales como obesidad, diabetes e hipertensión, todo ello en razón de la discapacidad que adquiere el sistema inmunológico.
· Horarios rotativos de trabajo
En definitiva, los mecanismos moleculares dan lugar a un estrés igualmente de orden crónico, que ya es posible identificarlo en quienes trabajan en horarios rotativos.
.Esta información fue proporcionada en un comunicado de prensa por la Academia Americana de Medicina del Sueño (American Academy of Sleep Medicine) y ls autora lider fue Katrin Ackermann, investigadora postdoctoral del Centro Médico MC de la Universidad de Erasmo en Roterdam.
Cómo llega el Alzheimer
Por otra parte, sin hábitos saludables de sueño se desgasta la capacidad cognitiva que se vincula con el Alzheimer, difundió la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer realizada poco tiempo atrás en Vancouver, Canadá.
· No dormir, sueño excesivo o siesta prolongada
En el caso específico de esta enfermedad, hay una diferencia: no solo en manifiestas dificultades para dormir, sino también por la sensación de un sueño excesivo y una siesta prolongada. Todo ello disminuye el conocimiento.,
Se evaluaron 15 mil personas de 70 y más años de edad en el Hospital Brigham y de Mujeres en Boston.
· Funciones cognitivas
Quienes dormían cinco o menos horas de noche, como los que lo hacían más de nueve horas (incluyendo la siesta) tuvieron un promedio de funciones cognitivas por debajo de los que dormían poco más de siete horas diarias.
Los análisis de sangre marcaron disparidades, tras medir los compuestos químicos; el inicio del Alzheimer se dio entre quienes dormían demasiado.
Otro estudio sobre cinco mil personas de más de 65 años encontró que el 18% acostumbrado a siestas prolongadas calificaron mal respecto a sus capacidades cognitivas.
· Demencia
La Universidad de California, en San Francisco, tras evaluar a mil trescientas mujeres de más de 75 años concluyó que a las que les costaba conciliar el sueño y sufrían de apnea o interrupción en los patrones normales de sueño demostraron una doble posibilidad de contraer demencia.
Caminar lento
Los adultos mayores que camina lento reflejaron poca capacidad cognitiva, conforme lo indicaron cinco estudios internacionales.
Esta serie de investigaciones precisó que existe una relación estrecha entre problemas físicos y el deterioro cognitivo en la vejez.