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Los gérmenes que habitan en los intestinos causarían mayores tasas de alergias, problemas estomacales, e incluso obesidad, entre los niños que viven en los países ricos industrializados.
Un equipo investigador comparó las bacterias intestinales de chicos europeos con las de habitantes de Burkina Faso y halló suficientes diferencias como para explicar las disparidades en la enfermedad crónica y la obesidad.
Los resultados, publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences, respaldarían el desarrollo de productos probióticos para ayudar a restaurar el equilibrio intestinal y mantener a los seres humanos delgados y saludables, indicaron los autores.
"Nuestras conclusiones sugieren que la dieta tiene un papel dominante sobre otras posibles variables, como la etnia, salubridad, higiene, geografía y clima, a la hora de conformar la flora y fauna intestinales", escribieron Paolo Lionetti, de la Universidad de Florencia, en Italia, y sus colegas.
"Podemos plantear la hipótesis que la disminución en riqueza que observamos en los chicos de Burkina Faso en relación con los de la Unión Europea, podría indicar cómo el consumo de azúcar, grasa animal y alimentos de altas calorías en los países industrializados está limitando rápidamente el potencial adaptativo de la flora y la fauna intestinales", añadieron.
El estudio se basó en una serie de evidencias de que la salud de los humanos depende fuertemente de los billones de microorganismos que habitan en nuestros cuerpos.
Sólo una fracción de esos microorganismos produce directamente enfermedades, mientras que la gran mayoría contribuye a digerir los alimentos, afecta a otras bacterias e influiría en cientos de funciones biológicas.
"Los países desarrollados occidentales controlaron con éxito las enfermedades infecciosas durante la segunda mitad del siglo pasado, mejorando la sanidad y usando antibióticos y vacunas", señalaron los especialistas.
"Al mismo tiempo, se ha observado un aumento en nuevas enfermedades, como los desórdenes alérgicos y autoinmunes y la enfermedad inflamatoria intestinal, en adultos y niños", agregaron.
Lionetti y sus colegas evaluaron el ADN de las bacterias intestinales de menores de Burkina Faso, que son amamantados hasta los 2 años y consumen una dieta similar a la de los humanos de la Edad de Piedra, rica en cereales, legumbres y vegetales, con poca carne.
La dieta occidental, en cambio, se basa en un elevado consumo de carne, cereales procesados, azúcar y grasa.
El equipo italiano encontró que los chicos africanos poseían muchas bacterias que colaboraban para procesar la fibra; en tanto, los niños europeos no muchas. Las tasas son muy similares a las investigaciones que han trazado una comparación entre las bacterias intestinales de personas delgadas y obesas.
Este desequilibrio bacterial podría provocar obesidad, indicaron los autores. Según el equipo, habría que analizar en los niños los microorganismos para ver si corren más riesgo de padecer obesidad.