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FIBROMIALGIA: ALIVIAN LA TERAPIA CONDUCTUAL Y LOS EJERCICIOS
Una combinación de terapia conductual y un tratamiento físico individualizado aliviaría los síntomas en personas con fibromialgia grave.
La fibromialgia es un síndrome que produce dolores generalizados, molestias en "puntos blandos" del cuerpo y síntomas como fatiga y trastornos del sueño. Afecta a unos 5 millones de adultos en Estados Unidos, principalmente mujeres de mediana edad.
Se desconoce la causa de la enfermedad. Es difícil de tratar, los métodos tradicionales incluyen analgésicos, antidepresivos, terapia cognitiva conductual y ejercicio físico.
Estudios recientes revelaron que la combinación de terapias es mejor que cualquier enfoque único.
Una revisión de nueve ensayos halló que, por lo menos en el corto plazo, los pacientes tratados con varias terapias sintieron menos dolor, depresión y fatiga que aquellos que recibieron una sola terapia.
Varias investigaciones ya observaron que la combinación de la terapia cognitiva conductual (TCC) y el ejercicio es efectiva y brinda "posibilidades de mejorar", según Saskia van Koulil, del Centro Médico Nijmegen de la Universidad Radboud, en Holanda.
De modo que el equipo de van Koulil decidió probar un enfoque "a medida" de la TCC y el ejercicio.
El estudio se concentró en los pacientes con fibromialgia de alto riesgo, cuyos síntomas suscitan gran estrés, conforme a cuestionarios estandarizados sobre la ansiedad y la depresión.
El equipo dividió a los pacientes en dos grupos de acuerdo a cómo manejaban el dolor: los que evitaban ciertas actividades porque temían que agravara sus síntomas y los que no las soslayaban.
Los pacientes de ambos grupos realizaron al azar 16 sesiones de TCC más ejercicio o formaron parte de una lista de espera terapéutica.
La TCC buscó que las personas pudieran reconocer patrones y respuestas emocionales que inducían los síntomas y que adoptaran herramientas prácticas para modificar la conducta.
Las sesiones se diseñaron con el objetivo de superar el miedo al dolor y fijar metas para aumentar las actividades cotidianas en el grupo de pacientes que las evitaba.
En cambio, en el grupo de pacientes que trataba de superar el dolor, la TCC los alentó a fijar situaciones más reales y a no excederse en sus actividades diarias.
Todos los pacientes realizaron una sesión de ejercicio con un fisioterapeuta después de cada sesión de TCC.
El equipo encontró que, inmediatamente después del tratamiento y a los seis meses, ambos grupos respondieron mejor que el grupo en lista de espera.
A los seis meses, dos tercios de los pacientes tratados mejoraron significativamente en alguno de los indicadores de bienestar físico (dolor, fatiga y discapacidad), a diferencia de un tercio de los pacientes en lista de espera.
El 62 por ciento de los participantes padecieron menos síntomas de ansiedad y depresión, a diferencia del 33 por ciento del grupo en lista de espera.
Las personas experimentaron cambios evidentes en sus actividades acostumbradas, explicó van Koulil.
FUENTE: Arthritis Care & Research,