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La mayoría de la medicación destinada a la prevención y tratamiento de la gripe sigue activa cuando se echa al alcantarillado, lo cual – de ocurrir una pandemia- las grandes sustancias antigripales acabarían en las depuradoras de agua ocasionando riesgos ecotoxicológicos.
La Unión Europea financió en parte un estudio internacional. La hipotética pandemia gripal fue estudiada –en cuanto a sus consecuencias tóxicas- por tres proyectos europeos: DYNANETS («Computación de fenómenos del mundo real mediante redes complejas en proceso de cambio dinámico»), EPIFOR («Complejidad y predictibilidad de las epidemias: hacia una infraestructura computacional de previsión de epidemias») y EPIWORK («Desarrollo del marco para una infraestructura de previsión de epidemias»).
Indagaron sobre las concentraciones de medicación antiviral más antibióticos en aguas residuales.
Los antivirales previenen o tratan la gripe; los antibióticos, remedian infecciones bacterianas secundarias como la neumonía. El cuerpo no puede absorber por completo esta cantidad de fármacos. Antes o después, gran parte de ellos son evacuados y la potente mezcla correspondiente de sustancias bioactivas va a parar directamente al curso de aguas residuales más próximo.
En el supuesto de una pandemia, el goteo habitual de estos elementos podría transformarse en un torrente absolutamente contrario a la red de suministro de agua.
Con el fin de evaluar el peligro que se plantea para la red de agua, los autores crearon un modelo informático con el que simularon las cantidades de fármacos que probablemente se usarían en pandemias de gripe de distinta gravedad, tomando como modelo de calidad hídrica a la cuenca hidrográfica del Támesis (Reino Unido).
Los investigadores previeron el efecto de concentración de sustancias también sobre los ríos de la zona y sobre las depuradoras de aguas.
Una suma elevada de antivirales y antibióticos en las aguas residuales “podría inhibir el crecimiento de los microorganismos utilizados en estas instalaciones para eliminar nutrientes dañinos, mermando así la eficacia de la depuración.”
Entonces, el aporte de aguas residuales sería insuficientemente tratada al llegar a los ríos receptores. Esta situación –según la gravedad que adquiera- repercutiría sensiblemente en la calidad del agua para beber y del medio ambiente (en el último caso, por la eutrofización o la pérdida de vida acuática).
Estos hallazgos, publicados en Environmental Health Perspectives, indican que probablemente no habría inconvenientes si ocurriera una pandemia leve, aunque -moderada o grave- acarrearía implicancias ecotoxicológicas.
El equipo proyectó que el umbral de inhibición del crecimiento microbiano sería superado en la mayoría de depuradoras de la cuenca hidrográfica del Támesis y que esto dañaría a la calidad de su agua entre el 5% y el 40% del río.
«La posible dispersión a gran escala de antivirales y antibióticos por el medio ambiente podría acelerar el desarrollo de patógenos resistentes, lo cual afectaría a la salud humana en su transcurso, como mucho después del final "formal" de la pandemia», escribió el firmante del artículo, Andrew Singer, del Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido.
Singer destacó otro aspecto: la necesidad de un conocimiento preciso y a fondo de la ecotoxicidad de las depuradoras para determinar peligros.
«[...] la producción y correcta distribución de vacunas contra la gripe (en fases pandémica y prepandémica) contribuirían considerablemente a remediar todos los problemas para el medio ambiente y la salud humana, reduciendo la morbilidad y la mortalidad. De ahí que por un lado la vacunación plantea un reto ante la sociedad (por su efecto contaminante en aguas), a la vez que no deja de ser la intervención más eficaz”, añadió.
DYNANETS, EPIFOR y EPIWORK recibieron una financiación por valor de 2,8 millones, 684.000 y 4,9 millones de euros, respectivamente, por medio del Séptimo Programa Marco (7PM).
En la evaluación participaron asimismo investigadores de la Universidad de Indiana (Estados Unidos), el Instituto de Intercambio Científico (Italia), la Universidad de Sheffield (Reino Unido) y la Universidad de Utrecht (Países Bajos).
Otras fuentes: Centre for Ecology & Hydrology (CEH):
http://www.ceh.ac.uk