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FALTA DE SUEÑO SUFICIENTE Y MALESTAR PSICOLÓGICO
QUE TERMINA EN DEPRESION Y ANSIEDAD
El riesgo cierto del malestar psicológico aumentó en un 14% por cada hora de sueño nocturno dedicada al estudio por parte de jóvenes.
Este peligro que avanza hacia el insomnio se registró más aún en adultos jóvenes con duraciones de sueño extremadamente cortas, ya sea por preocupaciones, o tareas laborales que cumplen en su hogar fuera de los horarios habituales de trabajo.
La relación entre el sueño y los problemas psicológicos es compleja.
Los adultos jóvenes que duermen menos de ocho horas se exponen a una mayor posibilidad de aunar niveles altos de síntomas depresivos y de ansiedad, según un estudio del Instituto de Investigación del Cerebro y la Mente y el Centro de Investigación Integrada y Comprensión del Sueño de la Universidad de Sidney en Australia ,que se publica en la revista Sleep.
La investigación mostró que los que duermen menos de seis horas por noche son dos veces más propensos a malestares psicológicos que se revelan en el día, en relación con los que sostienen ocho horas de sueño nocturno.
También descubrió este análisis que la baja duración del sueño provoca malestar psicológico permanente. Los expertos constataron –luego de un año de seguimiento- que el malestar se consolidaba y crecía en un 5% por cada hora de sueño perdida.
En cambio, sueños extensos de más de nueve horas no se vinculan con ningún malestar psicológico.
El inicio de afecciones psicológicas surge con descansos nocturnos demasiado pequeños, como cinco horas o menos por noche, que acaban por consolidar en la persona al término de un año el triple de predisposición a contraer un malestar psicológico.
Se evaluaron 20.822 adultos jóvenes de Nueva Gales del Sur (Australia) que completaron una encuesta en la que informaron sobre el número de horas dedicadas a dormir.
El 30% de los participantes dormía entre siete y ocho horas nocturnas y un 18% informó de un sueño menor a 7 horas. Menos del 2% de los sujetos tenía un sueño de menos de 5 horas.
Los autores señalaron que las alteraciones pronunciadas del sueño es posible que reflejen otro trastorno que impide la resolución de malestares psicológicos.
De todos modos, un sueño insuficiente es desencadenante o causa de problemas de orden psíquico y físico, en tanto se acrecientan o se instalan en los individuos que indefectiblemente bajan las defensas.