informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
La gente zurda tiende a repetir su sufrimiento como consecuencia de escenas que la afectaron con intensidad en el transcurso de su vida.
Cunde en ella más miedo, conforme lo indica un estudio de la Universidad de Edimburgo que dio lugar a un artículo aparecido en el diario Telegraph.
Cómo se constató la diferencia
A voluntarios zurdos y diestros se los sometió a la vista de ocho minutos de una película de terror, “El silencio de los corderos”; los síntomas de este tipo de estrés se acentuaron en los primeros.
Al pedirles a todos los participantes que recordaran una escena particularmente terrorífica, los zurdos abundaron en más detalles que los impactaron desfavorablemente, una situación que es común en quienes padecen estrés post-traumático.
Este descubrimiento es útil para ampliar la perspectiva de psicólogos y psiquiatras, reconocer las reacciones cerebrales que proliferan frente al temor y determinar un tratamiento acorde a las necesidades de cada individuo.
Repetición mental de escenas significativas
Advirtió la Doctora Carolyn Choudhary, a cargo de la investigación sobre una prevalencia de casi el doble en los sujetos zurdos de fragmentación y repetición de las escenas de mayor significación, con su aporte de más detalles al respecto.
Todo indica que el miedo –ya próximo al pánico- es un comportamiento propio de los zurdos vinculado al estrés post-traumático", admitió.
Qué es este estrés
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es el resultado de una experiencia aterradora –de daño físico real o de amenaza de daño físico- vivida por el paciente o un allegado; tales incidentes pueden ser asaltos, secuestros, violaciones, abuso y accidentes, entre otros.
Los afectados, después de estos episodios, se asustan con facilidad, se sienten emocionalmente embotados, pierden el interés en actividades que antes disfrutaban y presentan irritabilidad o agresividad.
Es posible que vuelvan a sufrir el trauma, ya sea por reviviscencias o pesadillas, lo que les puede suscitar un sentimiento de irrealidad.
Los síntomas aparecen dentro de los tres meses del suceso, pero también llegan a emerger tras unos años. El diagnóstico requiere que los síntomas tengan más de un mes de duración.
El curso de la enfermedad es variado, algunos pacientes se recuperan en seis meses, en tanto que otros tienen síntomas más duraderos o crónicos.
El TEPT perjudica a cualquier edad; las mujeres son más propensas y podría haber susceptibilidad familiar. Con frecuencia, se observa comorbilidad con depresión, abuso de drogas y ansiedad.
Los antipresivos actúan entre las cuatro a seis semanas de iniciado el tratamiento. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (neurotransmisores que tienen mucho que ver con el estado de ánimo) son fluexetina, sertralina, escilopram, paroxetina y el citalogram.
La terapia congnitivo conductual es muy útil. El aspecto cognitivo apunta al cambio del patrón de pensamiento relacionado con los miedos, mientras que el conductual ayuda a cambiar el modo de resistencia frente a un contexto que genera ansiedad.
Una vez que los pacientes están listos para confrontar sus miedos, se les enseña a emplear técnicas de exposición para desensibilizarse ante hechos provocadores de ansiedad.
Asimismo, los terapeutas enseñan técnicas de respiración profunda y otros ejercicios para estimular la relajación. La terapia se inicia cuando el paciente se siente listo para ello, dado que es necesaria su cooperación.
El ejercicio aeróbico es tranquilizador, al igual que encomendar al enfermo tareas en su hogar. Debe evitar el consumo de cafeína y ciertas drogas lícitas e ilícitas. No hay que interrumpir el tratamiento y el apoyo familiar es siempre fundamental para su recuperación.
Otra fuente consultada: USA, Department of Health and Human Services