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También se llama “delirio de ser amado”, síndrome de Clérambault o “delirio de pasión amorosa”. Se caracteriza por una convicción de orden delirante de ser amado por una persona y generalmente de posición social superior.
Interpretación errónea de percepciones o experiencias
La erotomanía responde a una interpretación equivocada de percepciones y experiencias.
El delirio erotomaníaco se presenta en forma pura o en el transcurso del desarrollo de trastornos afectivos, orgánicos cerebrales o esquizofrénicos.
Es sorprendentemente persistente aún cuando la gente afectada cambie de persona amada o conforme un conjunto de “amados”.
Alucinaciones
Es posible que el cuadro se acompañe de alucinaciones de todo tipo y el enfermo acabe actuando dominado por su delirio como si realmente estuviese enamorado y hasta correspondido.
Atracción por un personaje público y acoso
Un ejemplo que permite observar el proceso de la erotomanía es el caso de una mujer u hombre atraídos por un personaje público; en su delirio, inventa una historia amorosa con él, vive como real que recibe mensajes de él y actúa como si todo fuese realidad, al extremo de que llega a acosarlo con llamados telefónicos, visitas, cartas, regalos, entre otros comportamientos.
Muerte de la persona amada
Si fallece el individuo amado, el enfermo de erotomanía niega su muerte; puede argumentar que es una mentira planificada por el objeto de su amor para ir a vivir juntos a un país extranjero y permanecer unidos para siempre.
Ciclo de pérdida de la razón
Algunos psiquiatras, argumentan que se produce un ciclo invariable: “esperanza, despecho, rabia, agresión” hacia la persona que se desea y es frecuente que se termine odiándola.
Quienes más sufren este trastorno y de modo crónico son principalmente mujeres solteras, mayores de 30 años.
Tienen rasgos de personalidad sensitivo paranoides, aislamiento social (soledad) e inhibiciones sexuales.
Manifestaciones
El ser amado suele destacarse social o intelectualmente (escritor, actor, abogado, médico, etc.).
La erotómana cree que la persona la eligió para amarla y se convence que hace todo lo posible por disimular su pasión en su entorno.
El hombre es el que se enamora primero de ella y el que primero se lo demuestra.
Imaginación fecunda sin retraso mental
La imaginación de la mujer es extremadamente fecunda: interpreta cualquier signo del objeto de su amor como una confirmación de su tesis.
Pero ninguna erotómana adolece de ningún retraso mental.
Es más que un fan. Asiste a todas las apariciones públicas de su personaje favorito; si lo alaga y se lo hace saber y éste le agradece, ella experimenta rápidamente su respuesta amable como una declaración de amor.
La mujer crea la ilusión, le escribe cartas ardientes, lo espera en sus presentaciones públicas y hasta le ofrece las llaves de su casa.
No sirven los rechazos o desaires, conserva el convencimiento de un amor correspondido.
En ocasiones, la erotomanía conduce a un escándalo público, a la intervención policial y al comienzo de un tratamiento psicológico.
Agresiones y suicidio
En general, los médicos consideran que las agresiones no son habituales y que la erotomanía es más peligrosa para la paciente que para la persona a quien cree amar. Predominan los pensamientos suicidas antes que los intentos de agresión.
No es una degeneración de la pasión normal.
Los expertos formulan hipótesis sobre sus causas: una carencia afectiva durante la infancia que, en el caso de las mujeres, sería la ausencia de cariño paterno.
También los especialistas, al considerar la erotomanía un componente femenino que se busca en el ser amado, atribuyen su motivo a una carencia afectiva materna.
Tratamiento
Cuando surgen problemas de violencia, se suele recurrir a la internación.
El tratamiento depende del nivel de delirio. Las psicoterapias acostumbran a brindar buenos resultados, aunque siempre hay que estar atento a que la paciente no caiga en una erotomanía con el terapeuta.
Se recomiendan tratamientos de grupo, de modo que la mujer no esté sola sino con la presencia de al menos un tercero, para romper el binomio médico-paciente.
El uso de antipsicóticos y neurolépticos actúa sobre los síntomas. No faltan psiquiatras que sostengan que los antipsicóticos atenúan el delirio y que la mujer se desenvuelva con mesura, aunque afirman que rara vez ella logra controlarse totalmente y tampoco alcanza un criterio acertado de su delirio.
Es decir, no podrá nunca distinguir el hecho de que la historia que se ha contado no existe realmente, que es una creación de amor puro pero patológica y absurda.
Fuentes: Manual de diagnóstico y estadístico de los problemas mentales.
Médicodel hospital Sainte-Anne, en París, doctor Dalle
psiquiatraLucio E. Bellomo