informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Enamorarse beneficia al organismo e incrementa la salud; señaló Ignacio Camacho-Arroyo, de la Facultad de Química de la UNAM de México.
Este estrés, cuando es moderado, mantiene a la persona optimista, alerta e incluso la predispone a realizar más actividades, explicó; sin embargo, si es extremo, 'como pasa cuando las relaciones son tormentosas, es una amenaza para la salud física y mental'.
El experto vaticinó que así como hoy, antes de casarse, se exigen pruebas sanguíneas, quizá en algunos años puedan pedirse también exámenes de ADN para determinar la tendencia del potencial compañero a la infidelidad.
Planteó que quizá en un futuro no muy lejano, tan sólo baste aplicar una hormona para poner fin al dolor de un amor no correspondido; estos temas, dijo, son 'ciencia ficción, pero como su nombre lo indica, es ficción basada en la ciencia'.
Camacho-Arroyo expresó que esto es factible porque, más allá de la poesía, los arrebatos románticos y las frases cursis bajo la luz de la Luna, el amor es un fenómeno neurobiológico complejo e integral que involucra diferentes partes del cerebro.
Además, repercute en el organismo y proporciona una gama de sensaciones que van desde placer y gozo, hasta melancolía, obsesión y depresión.
No es raro que los adolescentes, ante la primera experiencia del amor, se muestren más inquietos, frustrados y distraídos.
Resulta difícil atribuirle a una sola hormona todo este abanico de sensaciones; sabemos que dos de ellas se hallan íntimamente ligadas a estos furores: la oxitocina y la vasopresina', puntualizó.