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El enamoramiento es un sentimiento básico y a la vez complejo, ya que puede entenderse desde el aspecto emocional pero también desde lo fisiológico y orgánico, como resultado además de acciones cerebrales.
Cómo actúa el cerebro y respuestas biosicoespirituales
Se producen en el cerebro una serie de combinaciones de sustancias químicas que se expanden a través de los sistemas circulatorios y nerviosos, generando respuestas biosicoespirituales.
Esta concomitancia de sucesos, podrían aportar contestaciones sobre la posibilidad de conservar el amor y/o en qué medida se va extinguiendo al paso del tiempo.
Hormonas, estímulos sensoriales y duración del amor
Un descubrimiento de varios neurofisiólogos fija que las hormonas que provocan el enamoramiento: la occitocina, la testosterona y la dopamina, entre otras, necesitan nuevos estímulos sensoriales continuos, con el fin de seguir circulando en la sangre.
En caso de que se interrumpa la circulación, se disuelven en el torrente sanguíneo y se esfuman en pocos meses, por lo que decae el amor.
Fidelidad y enamoramiento a primera vista
Desde el punto de vista orgánico, ambos sexos “emiten sus señales”, con una disposición abierta a conectarse con el otro en cualquier momento, más allá de que la fidelidad debería ser elegida a la hora de procurar la consolidación de un vínculo y una vida en común.
Pero una persona puede enamorarse de otra a primera vista y desconociendo las múltiples características de la personalidad de quien motiva su amor.
· Pérdida de mensajes hormonales y racionalización
En este caso, si surge luego el desencanto, el hecho de tomar conciencia de que no es lo que se pretendía, el cerebro deja de formular mensajes.
Ocurren, entonces, sensaciones hormonales que se implican con la conducta; la persona da lugar a la racionalización de la relación que lleva y, finalmente, se separa de su pareja.
· Cuando hay, por el contrario, reciprocidad
En cambio, cuando la relación avanza y existe un aprecio y apego a los aspectos del otro, con una consecuente reciprocidad, los individuos se grafican mutuamente
Es aquí cuando la reciprocidad entra en una segunda etapa después del enamoramiento inicial: hay que mantener lo alcanzado, lo cual pone a prueba las actitudes de la pareja en la búsqueda de reforzar el amor, que se suele llamar “la química del amor”.
Química neurohormonal y sensaciones positivas
La química neurohormonal añade sensaciones de seguridad, tranquilidad, confianza, autoestima y entusiasmo.
· Endorfinas sexuales, ternura y amor maduro
Mientras las endorfinas sexuales consiguen que el apego aumente, de igual modo lo logra la ternura.
Todo ello origina un círculo virtuoso de reiteración de conductas que alimentan y fortalecen la relación una y otra vez.
Cuando, finalmente, la pareja agrega componentes racionales ya se halla en presencia del amor maduro.
Dependencia de la corteza cerebral
Todo depende de los elementos químicos citados precedentemente, que son los que se desempeñan en la corteza cerebral y conducen o no a la conservación de determinados sentimientos o emociones. Pero a veces el tránsito se interrumpe.
Recomendaciones para conformar una pareja feliz
Las claves para conformar una pareja feliz son: salvaguardar el interés y la energía con la concreción de actividades en conjunto, armar planes en común y voluntad mutua de llevar adelante la pareja.
· Manejo de la ansiedad
Es imprescindible el manejo de la ansiedad, de manera de evitar que una situación linda y gratificante se transforme en un conflicto y un posterior estrés.
Fuentes: doctora Beatriz Literat, médica Sexóloga Clínica y Ginecóloga, asesora y colaboradora de Fundación REPRO y Halitus Instituto Médico.
doctor Eduardo Kalina, médico psiquiatra argentino
licenciada Gabriela Martínez Castro, psicóloga y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA)
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