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Los dolores de espalda durante el embarazo afectan hasta a dos de cada tres embarazadas.
La molestia más frecuente es la que se ubica en la zona posterior más baja de la pelvis, hacia ambos costados de la línea media.
Quienes la suelen padecer son las mujeres que en embarazos anteriores ya las experimentaron; las que padecieron este tipo de dolores antes de quedar embarazadas, o las que no tienen una base de entrenamiento físico pregestacional.
Por su parte, los calambres en los músculos gemelos suelen producirse en el tercer trimestre y son habituales en los músculos de los pies. Duran algunos segundos, pero en ocasiones dejan dolor "residuales" que se prolongan varias horas.
La causa de estos dolores se explica a partir del avance del embarazo, cuando el bebé va ocupando más lugar en el útero y acarrea mayor peso en el cuerpo de la madre.
En esos momentos las curvaturas antero posteriores de la columna vertebral cambian, acentuándose sobre todo en la zona lumbar por rotación anterior a la pelvis.
Para proteger y atenuar estos trastornos, contribuye la práctica de deportes como la natación, caminatas, yoga y la gimnasia en el agua, siempre consultando previamente con el obstetra.
El dolor leve se combate cambiando de postura, descansando sentada y apoyando las piernas a la altura de las caderas, flexionándolas ligeramente para cambiar el eje de la pelvis.
Para los dolores intensos se sugiere reposo, calor seco o húmedo, además de ejercicios suaves.
En tanto, cuando surgen dolores muy intensos, que ni siquiera permiten caminar, se indica reposo, baños de inmersión calientes y el consumo de anti inflamatorios.
Si la molestia persiste, se aconseja una resonancia magnética para descartar cualquier patología de columna que no tenga que ver con el embarazo.
Una manera de prevenir los calambres es elongando los músculos, sobre todo antes de dormir, ya que en general aparecen cuando la mujer está descansando.
En otros casos se suministra un complemento de calcio o magnesio. Sin embargo, la mejor forma de aliviarlo es elongando el músculo y, de persistir, hace bien poner la zona afectada bajo agua caliente.
Fuente: Dr. Bernardo Raúl Lowenstein / Jefe de Obstetricia de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina).