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El paludismo ocasiona el fallecimiento de más de 860.000 personas por año y los especialistas consideran que es una quimera terminar con este flagelo.
Esta contundente y lamentable afirmación se opone a las esperanzas de investigadores prominentes, solventados por la Fundación Bill & Melinda Gates y la Organización Mundial de la Salud.
“Acabar con el paludismo es un concepto ingenuo”, comentó Richard Horton, editor de la revista médica británica The Lancet.
"Los precarios sistemas sanitarios y la escasez de medicinas en Africa subsahariana, muestran un objetivo imposible de erradicación por ahora”, agregó Horton.
La revista concluyó que “acabar con el paludismo es mucho más costoso que controlarla.”
Esta enfermedad parasitaria sería posible desterrarla en Latinoamérica y Asia, siendo prácticamente imposible en Africa, donde ocurre la mayoría de los 247 millones de casos anuales.
El paludismo se trata en la medida que se detecta pronto. Es mortífero en niños menores de cinco años, que son la mayoría de las víctimas.
Una de las principales dificultades para acabar con el paludismo es la inexistencia de una vacuna.
La candidata más prometedora de vacunación está en etapa de prueba, pero en el mejor de los casos sólo será efectiva en el 50% de los casos.
En tren de comparación, las cuatro vacunas para erradicar la poliomielitis, una iniciativa que llevó más de dos décadas, demostraron su efectividad en el 95% de los casos.
Los expertos que se detuvieron en el hecho de que más de 70 naciones, incluso Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia y Singapur han eliminado el paludismo, sostuvieron que la obtención de buenos resultados mundiales responde al recurso de medicación y mosquiteros, al tiempo que admitieron la utilidad de un importante desarrollo económico y un mejor nivel de vida.
"No debemos incurrir en el síndrome 'Esperando a Godot' que socava los progresos sólidos mientras todo el mundo aguarda la llegada de una vacuna ideal", advirtió Richard Feachem, quien dirigió el Fondo Mundial para la Lucha contra el sida, la tuberculosis y el paludismo, y uno de los autores de la serie de artículos de The Lancet.
Pero como el paludismo es transmitido por mosquitos, terminar con la enfermedad sería particularmente engañoso. Al contrario de los virus transmitidos sólo por los seres humanos, como la polio, el paludismo proviene permanentemente de los mosquitos, por lo que habría que exterminar a miles de millones de estos insectos.