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Hay mitos que se han consolidado por el marketing al punto de hacer creer que ciertos alimentos hacen milagros en el cuerpo humano: adelgazan, queman grasas, quitan el hambre e, inclusive, vuelven a la gente feliz. Sin embargo, la mayoría de las maravillas ofrecidas no responden a la verdad.
El alimento "integral" no es lo mismo que "dietético". Las harinas y cereales integrales cuentan con prácticamente las mismas calorías que los productos refinados. Sí, son más sanos por su alto contenido en minerales y fibras y porque ayudan a eliminar toxinas con más facilidad. Pero no adelgazan.
No son una opción saludable, si se las elige en lugar de comer una hamburguesa.
Una reciente investigación privada determinó que estas ensaladas se hallan excedidas en sal y grasas.
Una hamburguesa tiene 540 calorías y 1,040 miligramos de sal, mientras que una ensalada completa con pollo y aderezo: 530 calorías y 1,260 mg de sal.
Aquellos alimentos que se publicitan con “O% de grasa” llevan a que los consumidores piensen que su ingesta colaborará para perder peso.
Pero los fabricantes al quitar la grasa, y dado que por ello gran parte del sabor original es removido, agregan azúcar y toda clase de químicos de origen dudoso, por lo que en algunos casos resultan peores que los comunes.
Las galletitas poseen muchas más calorías (420 en 100 gramos) que el pan (280 en 100 gramos) y también más grasa.
Aportan esta vitamina, aunque otras frutas disponen de las mismas propiedades. Un kilo de frutillas contiene más Vitamina C que un kilo de limones y menos azúcar.
Muchos deportistas las utilizan como complemento proteico. Lo que no todos saben es que estos cereales, mezclados con frutas y chocolate, reúnen hasta el doble de azúcar que algunas golosinas convencionales.
Es cierto que esta verdura posee hierro. No obstante, superan en este mineral las lentejas, el hígado de cerdo o los berberechos.
Por otra parte, las espinacas por sus sustancias laxantes y quelantes, hacen más difícil la absorción del hierro por el cuerpo humano.
Comer zanahorias no salva de usar lentes si realmente existen problemas de visión.
Pese a ello, los betacarotenos de esta verdura son precursores de la vitamina A, imprescindible para la fabricación del pigmento rodopsina, que mejora la agudeza visual en ambientes con malas condiciones de luz. En consecuencia, a lo sumo, se ve muy poco mejor en la oscuridad.
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