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EL ESTRÉS AUMENTA EL APETITO POR GRASAS Y DULCES, CREA ADICCIÓN
Una situación de estrés continuo hace que el cuerpo se incline a ingerir comidas con gran proporción de grasas y dulces.
Reacción natural
Es una reacción natural, tal cual lo indicó un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.
Además, es frecuente que al experimentar al menos un poco de depresión, se tienda a comer de más para sentir cierto alivio.
Hormona cortisol, crece el hambre
Frente a circunstancias difíciles de superar o que cuesta resolverlas, el estrés segrega la hormona cortisol, que es la responsable de que se acreciente el hambre.
· Antojos
A medida que se acumula el estrés, es posible sentir antojos por productos grasos o azucarados, dado que con el aporte mayor de calorías que brindan, se da una sensación de bienestar y satisfacción.
Depresión y glándula suprarrenal
Recurrir a la comida para frenar el avance de una depresión, provoca consecuencias físicas y emocionales.
Esto sucede porque si las tensiones se mantienen durante mucho tiempo, la glándula suprarrenal, encargada de responder al estrés, va perdiendo fuerzas y manda señales al cuerpo, que concluyen en sobrepeso y sus derivaciones de orden físico junto con incapacidad emocional.
Sobrepeso: comida y alcoholismo
Caer en el sobrepeso es siempre anexar otro problema al estrés; las mujeres suelen demandar más comida y los hombres se vuelven propensos a tomar en demasía bebidas alcohólicas.
Mensaje de la lengua al cerebro
Los productos alimenticios ricios en grasas desencadenan una serie de reacciones químicas que acrecientan el apetito. Desde la punta de la lengua parten mensajes al cerebro y generan euforia y mayor necesidad de incorporar más y más alimentos.
· Hombres: carnes; mujeres, dulces
Los hombres, asimismo, son más propicios al consumo exagerado de carne, mientras que prepondera en el sexo femenino una máxima inclinación a los dulces.
· Ejemplos que dañan
El sacrificio de toda una semana de gimnasio se pierde por comer un paquete entero de galletitas dulces, o ingerir un envase de maní con chocolate en lugar de solamente la mitad.
Pero no hay culparse. El cerebro no se domina.
Alimentos adictivos
La Universidad de California, en Estados Unidos, tras una investigación encarada por el italiano Danieli Piomelli, determinó los alimentos adictivos de los que hay que cuidarse.
· Azúcar
Sus efectos en la antigua Grecia se comparaban con los del opio.
Estimula la liberación de serotonina, un neurotransmisor euforizante.
La falta de azúcar se vincula con depresiones invernales; se ha constato que en los periodos con falta de luz es más probable la atracción por los dulces.
· Café y bebidas cola
La cafeína, que también se halla en las bebidas cola, es un estimulante del sistema nervioso.
· Chocolate
Motiva a los receptores neuronales. Tiene teofilina, cuyas propiedades son similares a la cafeína.
Posee anandamida, uno de los componentes cerebrales que activa los antidepresivos, por lo que ocasiona placer cuando se come.
· Harinas refinadas
Sus consecuencias son iguales a las del azúcar, especialmente cuando se trata de carbohidratos simples refinados.
Se debe reemplazar esta negatividad mediante la utilización de carbohidratos completos: pasta, arroz, o pan integral.
- Quesos
Al contener caseína, sustancia que favorece el sueño, el estrés se calma.