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Un nuevo estudio aportó más pruebas de que el embarazo agravaría o causaría síntomas del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) en algunas mujeres, lo que demuestra que en algunos casos existiría una respuesta anormal a los cambios hormonales.
El TOC es un trastorno de ansiedad que produce pensamientos continuos e indeseados que impulsan a repetir rutinas y rituales una y otra vez. La obsesión con la limpieza, por ejemplo, lleva a una persona a lavarse las manos constantemente.
Los pensamientos son perturbadores y persistentes (obsesiones) y los enfermos utilizan rituales para controlar la ansiedad que no son placenteros.
Por ejemplo, la obsesión de contaminación se asocia con la compulsión de limpieza; asimismo, entre las compulsiones más frecuentes se encuentra el chequeo o conteo de determinadas cosas. Se incluyen pensamientos vinculados con la violencia, la sexualidad, la religión, la simetría y el orden.
La gente que padece este trastorno lleva a cabo sus hábitos acostumbrados aún ante la interferencia de la vida diaria. La mayor parte reconoce su falta de sentido.
Unos 2 millones de adultos en Estados Unidos tienen el TOC, cuyos síntomas –si bien suelen surgir en la niñez o la adolescencia- se ha constatado a través de investigaciones que ocurren durante o tan pronto aparece el embarazo, que además se agrava en algunas mujeres.
El nuevo estudio confirma y amplía esos resultados, según la doctora Ariadna Forray, de la Escuela de Medicina de la Yale University, en New Haven, Connecticut.
Tras analizar las historias clínicas y entrevistar a 126 mujeres tratadas en la Clínica de TOC de Yale, el equipo confirmó que el 32 por ciento de las 78 mujeres que habían estado embarazadas experimentaron los primeros síntomas de TOC durante o inmediatamente después del embarazo.
Además, el equipo observó que la gestación agravó los síntomas en la tercera parte de las mujeres que habían desarrollado TOC antes de quedar embarazadas. No obstante, en el 22 por ciento de los embarazos, los síntomas mejoraron.
Las mujeres en las que el trastorno empeora en los días previos a la menstruación están más sujetas a padecer una exacerbación de los síntomas durante un embarazo.
Esto respalda la idea de que existe un subtipo de TOC "asociado con las hormonas" que perjudica a algunas mujeres.
"Reunirían otra sensibilidad a las hormonas reproductivas y el embarazo dispararía o exacerbaría el TOC", manifestó Forray.
Pese a que se desconoce la causa de esas diferencias en la sensibilidad hormonal, la autora apuntó a diferencias en los genes que regulan o son regulados por las hormonas reproductivas.
Para Forray, los resultados sugieren que las mujeres con TOC y sus médicos deberían saber que el embarazo puede agravar los síntomas, sobre todo si habitualmente empeoran en el período premenstrual.
El tratamiento del TOC incluye terapia cognitiva-conductual, antidepresivos y ansiolíticos. Las pacientes y los médicos no deben olvidar que el TOC es factible que aparezca durante o de manera inmediata después del embarazo.
Es normal que las embarazadas o las madres primerizas estén ansiosas y mantengan preocupaciones.
Sin embargo, Forray señaló que si ciertos pensamientos y conductas, como la preocupación por el orden, la limpieza o el bienestar del bebé, empiezan a causar estrés e interferir con las actividades diarias, entonces es tiempo de acudir al médico.
FUENTE: Journal of Clinical Psychiatry,