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Las embarazadas que se realizan un aborto en el segundo trimestre son más propensas -que las que lo hacen antes- a sufrir nuevas interrupciones del embarazo.
Las que tuvieron una primera intervención tardía son mucho más proclives a sufrir un segundo aborto tardío, señaló el equipo de Oskari Heikinheimo, del Hospital Universitario Helsinki, en Finlandia.
Contar con menos de 20 años aumenta el riesgo de sufrir abortos reiterados y nuevas interrupciones tardías.
Cuanto más avanzado es un embarazo, más riesgoso es abortarlo, escribió el equipo en American Journal of Obstetrics & Gynecology.
"Varios estudios demostraron que cuanto más tarde se realiza un aborto, mayor es la exposición a padecer complicaciones", explicó Heikinheimo "Los problemas más frecuentes son las hemorragias y las infecciones", agregó.
El aborto sigue siendo muy común en el mundo, pese a que existen cada vez mejores opciones anticonceptivas. Entre el 5 y el 10 por ciento son efectuados en una etapa avanzada (13 semanas o más).
Entre el 30 y el 47 por ciento de las mujeres que poseen un aborto volverán a tener otro.
Para comprender mejor qué causa la repetición de un aborto y los factores de riesgo de abortar después del primer trimestre de gestación, el equipo evaluó a 41.750 mujeres en Finlandia que habían detenido un embarazo entre el periodo 2001/ 2005, de las cuales 1.900 lo habían concretado en el segundo trimestre.
A diferencia de las mujeres que habían terminado su embarazo en el primer trimestre, las que se habían realizado el aborto en el segundo trimestre eran un 40 por ciento más propensas a tener un segundo aborto antes de fines de 2006.
Además, reunían el cuádruple de posibilidades de atravesar un segundo aborto tardío. Y las menores de 20 años reunían siete veces mayor tendencia que las mayores a sufrir abortos reiterados.
La falta de oportunidad de realizarse la práctica no influyó en si la mujer se había hecho o no un aborto tardío, ya que las leyes en Finlandia estipulan que "no deben existir demoras innecesarias" cuando una mujer decide solicitarlo.
Casi todos los abortos registrados en el estudio se habían realizado en hospitales públicos.
"El aborto tardío sería un 'marcador' de la dificultad que posee una mujer para manejar su vida", sostuvo Heikinheimo. "De modo que necesitan una atención especial, incluido un acceso amigable a los servicios de salud reproductiva y de entrega gratuita de anticonceptivos", agregó.
La mejor estrategia para ayudar a las mujeres en riesgo y evitar la repetición de abortos, indicó, es incorporar la terapia y un mejor acceso a métodos anticonceptivos reversibles y de larga acción.
"Las jóvenes sexualmente activas y muy fértiles precisan servicios de alta calidad y métodos anticonceptivos efectivos", señaló. "El acceso debe ser más simple", concluyó.
FUENTE: American Journal of Obstetrics & Gynecology,