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Afirman que los sonidos que una persona escucha durante las horas de sueño se asocian a recuerdos, que se ven reforzados justamente en ese tiempo de descanso, tanto de noche como en la siesta.
Así lo reveló la Universidad de Northwestern (Estados Unidos), la que explicó lo siguiente: por más profundo que se esté durmiendo, el cerebro sigue detectando los sonidos del ambiente y, además, ellos ejercen influencia en la formación de los recuerdos.
Estas conclusiones surgieron por una investigación con voluntarios que, sólo en una primera instancia, se mantuvieron despiertos. Se les solicitó que efectuaran un ejercicio de memoria, consistente en tratar de vincular 50 imágenes a una ubicación específica en un monitor.
Cada imagen respondía a un objeto y a un sonido relacionado con el mismo.
Los voluntarios reiteraron el ejercicio hasta lograr la suficiente memorización de cada variable. Un rato después, disfrutaron una siesta en una habitación a oscuras.
En el transcurso del sueño, los científicos pusieron en la gente electrodos para medir la actividad cerebral.
Cuando la tecnología mostró que los sujetos se hallaban profundamente dormidos, los estudiosos iniciaron la reproducción de algunos sonidos del ejercicio previo.
Al despertar, ninguno se acordó de los ruidos a los que fueron expuestos. Pero, su cerebro, reaccionó más de lo que los expertos pensaron.
A los participantes se los hizo oír un total de 25 sonidos, todos correspondientes a las 50 imágenes que habían visto antes.
Al salir del sueño, las pruebas dieron a conocer que su memoria espacial no era la misma, dado que ellos recordaban mucho mejor la localización de los imágenes vinculadas a los ruidos que se produjeron mientras dormían.
John Rudoy, uno de los autores, opinó: “La evaluación mostró que no cerramos la mente cuando dormimos. Por el contrario, es un momento importante para consolidar la memoria.”
Incluso reafirmó que los ruidos que entran en el sueño profundo llegan a usarse para consolidar las memorias elegidas.
“Nosotros decidimos qué memorias activar en los voluntarios, guiándolos para que recuerden algunas de las ubicaciones que habían aprendido en la hora anterior, sostuvo Rudoy.