informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Pese a los avances científicos en muchos aspectos de la medicina, ninguna nación cuenta con un programa específico para investigar y combatir el dolor, “una falta que se considera de amplia repercusión en la Unión Europea”, según indicaron los especialistas David Julius (EEUU) y Baruch Minke (Israel), al reclamar que se destinen más recursos a su estudio.
"Una fracción de lo que se dedica al cáncer podría hacer milagros si se aplicaran a la investigación del dolor", destacó Baruch Minke.
Los expertos citados, ganadores en 2010 del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, dispusieron del aporte de la científica Linda Watkins, y juntos abrieron caminos para diseñar y poner en práctica terapias y suministro de medicamentos que traten selectivamente diferentes modalidades de dolor.
Minke dijo que el dolor es algo que afecta casi a la mitad de la población a partir de cierta edad, pero hasta hace muy poco tiempo atrás no se abordó como una entidad patológica con derecho propio.
"Ha sido más bien encarado como un síntoma sin ninguna profundización respecto a sus consecuencias,” explicó Julios.
De acuerdo a Minke, en una reciente conferencia de prensa en Oviedo, España, el dolor no se ha valorado en toda su magnificencia y efectos en el organismo humano.
Añadió que una de las razones de que la investigación sobre el dolor no haya sido lo suficientemente valorada, es debido a la "confusión" entre distintas áreas.
"La gente lo contempla como algo que proviene de otras enfermedades graves, no coma una situación que merezca una investigación propia, pero se mueren con dolor, lo que es impensable", agregó con preocupación.
Siempre en el ámbito de esta área, Julius se ocupó de recordar que hay individuos que adolecen de dolor crónico, lo que significa que su convivencia con él es de por vida y muchas veces luego de un traumatismo.
Los tres investigadores aseveraron que “por sí mismo” el dolor es un trastorno que merece un estudio propio con investigación específica, más la creación de fármacos que “deben aparecer en los próximos años” para que los dolores con sus propias características tengan un mejor tratamiento.
El umbral del dolor de cada sujeto depende de la fisiología y del cerebro humano, aunque todavía no se sabe demasiado sobre el funcionamiento cerebral.
Asimismo, hay que tomar en cuenta los genes particulares, si bien no se han desarrollado evaluaciones en esta línea.
Minke ilustró con el ejemplo en guerras y el componente y efecto cerebral. Se ha referido a soldados que “reciben una herida grave y la padecen con iguales o similares sufrimientos, pero siempre únicos, porque la complejidad del dolor en cada cuerpo responde al componente fundamental de cada cerebro.”
FUENTE: EUROPA PRESS