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DESARROLLAR HABILIDADES CONTRA LAS ADVERSIDADES
DE LA NUEVA ECONOMÍA MUNDIAL
Cada vez más la psicología se refiere a la resiliencia asociándola a la capacidad del individuo de superar un máximo estrés y recuperarse.
Adelantarse a los contratiempos
La psicología, en este aspecto, no alude únicamente a la flexibilidad humana o a la tendencia a adaptarse al entorno, sino a las actitudes que también saben adelantarse a los contratiempos.
Entonces, no basta con ser versátil ante circunstancias complicadas.
Hay que estar bien ubicados frente a las situaciones desfavorables, oponerse a ellas con los mejores recursos posibles y, además, salir reforzado de esta lucha.
1. Doblegar esfuerzos
Hay que encontrarse trabajando cara a cara con los impedimentos a la hora que llega la inspiración. No abandonarse.
Es el momento de poner todo de sí mismo. Ejemplos: levantarse temprano, relacionarse mejor, leer más… las oportunidades no aparecen por milagro.
Importa la perseverancia y hallarse en contacto permanente con los contenidos vinculados a las probables oportunidades. Es una obligación que debe asumirse en serio.
Hay que combatir concientemente contra la propia castración, sin dar lugar a que pase un solo día lejos de los objetivos a la vista.
2. Mirar con nuevos ojos
Un descubrimiento verdadero es mirar con nuevos ojos.
No es cuestión de abordar en exceso la planificación y sí actuar programadamente de modo que uno olvide que “en lo desconocido” también están las oportunidades.
Uno debe darse permiso para salir del libreto establecido y contraprogramarse; ir a sitios diferentes o no previstos, leer información que en apariencia se encuentra distante de la experiencia propia y vincularse con gente desconocida.
3. No victimizarse
Sólo triunfa quien se levanta y busca las ocasiones propicias y las inventa sino existen.
De nada sirve para cualquier intento argumentar “Yo no puedo”, “seguro que no consigo lo que pretendo”, “la ocasión no es propicia”
Constituyen frases que encarcelan cuando se tiene que adoptar una decisión o concretar una acción que implique algún riesgo.
Victimizarse es colocarse trabas,exagerar las debilidades y las amenazas, menospreciar las propias fortalezas y las oportunidades válidas que se hallan en puerta.
Distanciarse de la victimización es difícil. Ya desde la infancia la educación recibida nos ha puesto a dar respuesta a los fracasos adjudicándoselos a otros. Tal es el caso del alumno que dice que su frustración es porque el profesor no lo aprecia.
4. Saltar obstáculos
Ante un obstáculo se impone que interpretemos si es un problema o un reto.
Si mediante un proceso inconciente se aprende a encontrar retos y desafíos y sin evaluarlos como escollos, nos persuadimos de que la pasión es un motor apto para atacarlos.
De nada vale la desidia ni la sensación amarga de enfocarlo todo como algo imposible de solucionar.
5. Experimentar y descubrir alternativas no funcionales
No hay decirse a sí mimo “fracasé”, sino descubrir que muchas alternativas no han funcionado y no sancionarnos por nuestras equivocaciones.
Ante tales circunstancias, se impone buscar recompensas y repensar los éxitos mediocres.
Cruzarse de brazos no ayuda. Si se parte de la idea de que uno posee ambiciones reales y no un ánimo lo suficientemente pequeño para cumplir con lo mínimos, es posible reiniciar la historia aspirando a algo grande y darse tiempo para probar, errar, aprender, mejorar y experimentar de modo continuo.
Fuente: Nacho Muñoz(@ignacionacho) dirige dos programas Master en Dirección de RRHH: en la UMA y en la UCO. Además, es responsable de consultoría en eMOTools, empresa especializada en innovación, donde está desarrollando una investigación sobre iskills (habilidades para innovar en la nueva economía)