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Los autores de un estudio realizado en Suecia analizaron información sobre 2.566 pacientes con cáncer de próstata y no hallaron evidencias de que el retraso de la cirugía por un año afectara su salud.
En esos pacientes, los tumores no se habían diseminado ni había signos de una mayor agresividad tumoral que en los hombres operados rápidamente después del diagnóstico.
De acuerdo a la nueva investigación la operación en el término de un año, como la inmediata, logran iguales resultados.
Journal of Urology.publicó que la supervivencia a largo plazo fue casi la misma. En ocho años, falleció el 0,9 por ciento de los hombres en los que se había postergado la cirugía, en relación con el 0,7 por ciento del otro grupo.
"Ante el diagnóstico de un tumor prostático de bajo riesgo y localizado, no hay urgencia en decidir el mejor tratamiento", dijo el autor principal del estudio, doctor Benny Holmstrom, del Hospital Gavle de Suecia.
En estas situaciones los hombres pueden optar “de manera segura” por la “vigilancia activa”, que consiste en supervisar la enfermedad con análisis regulares de PSA, exámenes rectales y biopsias prostáticas.
Muchos médicos prefieren la vigilancia activa, que es una espera controlada cuando el cáncer presenta pocas probabilidades de avanzar y extenderse en forma rápida.
El bajo riesgo se fija a través de un nivel relativamente disminuido del llamado PSA (antígeno prostático específico) en la sangre y la falta de de anormalidades tumorales, descartando, así, una mayor virulencia.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, dio cuenta que la mitad de los más de 190.000 estadounidenses con el cáncer diagnosticado en 2009, formaron parte de la categoría de "bajo riesgo".
Por otro lado, el equipo de Holmstrom revisó los datos del Registro Sueco de Oncología. Constató la existencia de 2.344 varones operados inmediatamente después de recibir el diagnóstico de un tumor de bajo riesgo, entre 1997 y 2002, y a 222 intervenidos quirúrgicamente después de un período de vigilancia activa.
A todos se les efectuó una prostatectomía radical, que es la extirpación total de la glándula prostática y una parte del tejido que la rodea.
La cirugía en el primer grupo demoró, en su resultado, alrededor de tres meses a partir del diagnóstico, mientras que en el segundo grupo, la espera fue de unos 19 meses.
En ocho años no varió significativamente la supervivencia. El equipo no encontró diferencias significativas que alterasen el pronóstico entre los dos grupos, al momento de la cirugía.
Journal of Urology,