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Si bien ningún fármaco es 100 por ciento seguro, un estudio desestimó que el consumo de corticoesteroiodes para controlar el asma, por parte de mujeres embarazadas, ejerza un incremento moderado o grave que especialmente desarrolle fisuras orales en bebés.
Los esteroides también se utilizan para otras enfermedades crónicas. La noticia que brinda la nueva investigación debe ser motivo de tranquilidad tanto para las mujeres embarazadas como para las que buscan un embarazo.
Estos conceptos fueron sostenidos por el doctor Anders Hviid, del Statens Ferum Institute de Copenhague, tras haber concluido el seguimiento de 800 mil bebés dinamarqueses.
Remarcó que cualquier fármaco en situación de embarazo puede llegar a ser perjudicial para los bebés, pero tanto da que sean o no corticoides, por lo que estos últimos no provocan mayor peligro que otros.
Los más comunes son el paladar hendido y el labio leporino y sólo en Estados Unidos el número de chicos dañados es de 6.800.
Las fisuras surgen entre las semanas cinco y nueve del embarazo y se desconoce la razón que las origina, aunque influiría una combinación de predisposición genética y factores ambientales.
Los resultados se publicaron en Canadian Medical Association Journal (CMAJ), donde se aportaron los datos de los partos acontecidos en Dinamarca entre 1996 y 2008. Entre los 832.636 nacimientos, se registraron 1.232 casos de labio leporino o paladar hendido.
El 6 por ciento de las madres había tomado corticoesteroides (tópico, inhalable o por spray nasal) durante el primer trimestre.
El equipo no encontró evidencias de que la aplicación de corticoesteroides se asociase en general con un aumento del riesgo fetal de provocar fisuras orales.
El doctor David Beuther, pulmonólogo del National Jewish Health en Denver, coincidió con los autores respecto a que la información obtenida es tranquilizadora, aunque indicó que esta investigación “no responde si los corticoesteroides estarían vinculados con otros defectos congénitos. No sabemos si son peligrosos, pero tampoco podemos afirmar que son seguros".
Por su parte, Hviid añadió: "los riesgos maternos y fetales reales por evitar el tratamiento son más peligrosos que el riesgo potencial de que el tratamiento les suscite a los bebés malformaciones congénitas".