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CONCENTRARSE EN LA RESPIRACION DA ENERGIA, EFICIENCIA, COMBATE EL ESTRES
El estilo de vida cotidiano está plagado de obligaciones y necesidades de resolver problemas que requieren una rápida solución.
Memoria, concentración, energía
Para afrontar estas exigencias juegan un papel importante la memoria y la concentración, constituyéndose en herramientas imprescindibles cuyo buen desempeño aportan energía y rendimiento.
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Alimentación balanceada y algo fundamental: aprender a respirar
Hay un factor imprescindible para todo ello: llevar una alimentación sana y balanceada.
Pero no todo termina aquí, por el contrario, tan fundamental como alimentarse bien es aprender a respirar apropiadamente.
Centralizarse en la respiración: eficiencia y capacidad resolutiva
Lo habitual es que la gente no sea consciente de la eficiencia que se consigue si se concentra en su respiración, y la toma como una simple condición automatizada.
La costumbre es respirar mal, lo que resta capacidad para dedicarse al desarrollo de tareas y para recordar todo cuanto hay que hacer, lo que dificulta resoluciones y produce olvidos.
Pensar, sentir, actuar
La respiración nos mantiene vivos, por eso es una ironía no abocarse a aprender a utilizarla en su máxima excelencia.
Ella ayuda a pensar, sentir y actuar, siempre que se use bien.
Limitaciones de una mala respiración: comunicación, decisiones
Una mala respiración genera limitaciones en la aplicación del vocabulario, la imposibilidad de comunicarse con los demás, o la dedicación de un tiempo excesivo para adoptar una decisión. Paraliza el desarrollo personal.
Estrés, claves para respirar
Además de ser una función vital física, una buena respiración llena al individuo de energía y contribuye a que combata con éxito el estrés y se relaje.
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- Si uno se siente muy cansado, es preferible recostarse en la cama, cerrar los ojos y empezar a respirar con lentitud; se recobra la energía y la mente se despeja.
- Ser conciente del ritmo respiratorio, lo que significa disponerse a experimentar con todo el cuerpo la inhalación y exhalación y, simultáneamente, detenerse a pensar cómo el oxígeno va recorriendo la totalidad de las células.
- Procurar una respiración uniforme, de ritmo constante; este procedimiento aumenta la relajación y el bienestar.
- Se deben acordar 10 minutos diarios para llevar adelante este hábito, ya sea al despertar o antes de dormir. Lo mejor es practicarlo antes de conciliar el sueño (que se ve favorecido) y con las luces y dispositivos electrónicos apagados.
Fuentes consultadas:
Stanford University Medical Center
Sutter Health