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Las lesiones comienzan a desarrollarse antes de la que la columna vertebral duela. La mayoría se debe a efectos acumulativos: posturas incorrectas, hábitos y un ritmo de vida estresante.
La prevención es tomar conciencia y evitar prácticas nocivas.
Existen las patologías propias de la columna, o sea las enfermedades que actúan sobre ella.
Hay afecciones posturales, que dependen del hábito, del trabajo, del tipo de asiento que se utilice y, por último, el traumatismo.
Para amortiguar las tensiones, la columna tiene tres curvaturas suaves que le permiten la distribución del peso, pero para que funcionen adecuadamente, deben conservarse en posición vertical y equilibrada.
La enfermedad más común es la hernia de disco. Éste cumple la tarea de amortiguador entre vértebras. La columna es una pila de huesos llamadas vértebras, que se separan entre sí por el disco invertebral.
Un trabajador de la construcción, de la actividad metalúrgica, constantemente exige a la columna en la carga y acaba lesionándola. El disco sale de su alojamiento normal y comprime los nervios que pasan por el conducto medular.
El oficinista, sentado muchas horas ante una computadora, cuando mantiene la columna flexionada, exige en demasía los músculos a los costados de la columna. Éstos se agotan, duelen y producen contractura. Además, los músculos de alrededor se ponen tensos, se contraen.
Muestra distintas manifestaciones, ya sea a nivel digestivo, ardor estomacal, hemorragias, úlceras y contractura muscular.
Consiste en una desviación lateral de la columna que perjudica a los chicos durante su crecimiento, sobre todo en la niñas. Requiere una consulta médica inmediata.
Se trata con ejercicios y corcet; si el caso es grave, la corrección es quirúrgica.
Se manifiesta en la espalda, la cintura, miembros inferiores hasta los pies, pasando por el glúteo, el muslo y la pantorrilla, o quedándose en alguna de las zonas mencionadas.
La región toráxica, la base del cuello y la cintura con repercusiones traumáticas y degenerativas.
La vida sedentaria, la falta de ejercicio, las malas posturas, los esfuerzos físicos excesivos, atentan contra la columna.
La solución es no sostener posturas viciosas.
La persona muchas horas sentada, debe tener un asiento confortable, blando, sin inclinar la columna, ni estar siempre en la misma postura, sino con cambios periódicos de posición, siendo importante el ejercicio: caminata, natación,. movilización sin cargas.
Si una persona levanta desde ladrillos a una bolsa de supermercado, no debe flexionar la columna, sino las rodillas y las caderas.
Controlar la buena postura en forma diaria y no ejercer esfuerzos en mala posición.
Seguir un programa de ejercitación física bajo control de un kinesiólogo.
Evitar esfuerzos físicos excesivos.
Relajación y/o consulta psicológica.
Origina dolores de cabeza, contracturas musculares en el cuello y trapecios, mareos y pérdida de la movilidad de las extremidades superiores y pequeñas salientes óseas por deformación.
La artrosis lumbar produce contracturas musculares importantes en los glúteos y paravertebrales lumbares.
En todos las circunstancias es conveniente el ejercicio moderado, estiramiento de espalda suave, calor local y masajes periódicos para eludir su cronicidad.
Fuentes:
· Exploración la columna vertebral por TAC (Sociedad de Radiología de Norteamérica)
· Glosarios de exámenes generales de diagnóstico ortopédico (Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos)