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Un accidente cerebrovascular (AC) ocurre cuando se interrumpe repentinamente el suministro de sangre a una parte del cerebro, o cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe, derramando sangre en los espacios que rodean a las células cerebrales.
Así, las células mueren si dejan de recibir oxígeno y nutrientes de la sangre, o son dañadas por una hemorragia repentina en el cerebro y a su alrededor.
Se ha comprobado que el riesgo de sufrirlo es1,25 veces mayor en los hombres pero con una supervivencia más elevada que las mujeres, por los que éstas son susceptibles de morir más pronto.
La migraña o el dolor de cabeza grave es un factor de riesgo, tanto en hombres como mujeres, antes de los 50 años de edad. Se asocia con un 19% de todos los ACV.
El riesgo aumenta con la edad. Desde los 65 años se duplica cada 10 años.
Sucede al bloquearse un vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro. Constituye el 80% de los casos. La causa más frecuente es la formación de coágulos sanguíneos que, a medida que avanza la edad, son asiduos.
Los coágulos ocasionan infarto cerebral de dos maneras diferentes: cuando un coágulo se traslada a través de los vasos y queda atrapado en una arteria cerebral, denominándose émbolo, produciendo un ACV embólico.
Por otra parte, si se forma un coágulo en una de las arterias cerebrales, permanece fijo en la pared y aumenta de tamaño suficiente como para bloquear el flujo de sangre al cerebro, se desarrolla un ACV trombótico.
Se rompe un vaso sanguíneo en el cerebro, altera el suministro de sangre y el equilibrio que necesitan las neuronas para funcionar correctamente.
La hemorrogia puede suceder de varias formas:
-aneurisma sangrante, se rompe y derrama sangre en el espacio que rodea a las células cerebrales;
-rotura de la pared arterial; la placa incrustada en esta pared pierde elasticidad. se vuelve quebradiza y con tendencia a romperse en caso de hipertensión.
Siempre aparecen en forma inesperada y suelen afectar el habla y la deglución.
En la isquemia se manifiesta a través de debilidad en la mano, brazo o pierna de un lado del cuerpo; pequeña pérdida de conocimiento con recuperación posterior; trastorno en la visión o dificultad para expresarse; en algunos casos los síntomas duran en forma transitoria, aunque actúan como alarmas para impedir un ataque definitivo.
En el hemorrágico se presentan repentinos dolores de cabeza, parálisis corporal, trastorno para hablar y pérdida de conocimiento.
El embarazo y el parto pueden provocar un ACV, aunque en las mujeres jóvenes el riesgo es pequeño.
Cerca del 25% de ACV acaecidos durante el embarazo termina en fallecimiento e incluso el peligro aumenta en la etapa de postparto.
El final de los años reproductivos aumenta el peligro; la terapia de reemplazo hormonal lo reduce, ya que el estrógeno puede resultar beneficioso en el control del colesterol.
Diversos estudios demostraron que el estrógeno incrementa el colesterol bueno y disminuye el malo.
La combinación de tabaco, píldoras anticonceptivas y padecimiento de migraña incrementa considerablemente la posibilidad de un ACV.
Además, en las mujeres con antecedentes de trombosis, los anticonceptivos orales están absolutamente prohibidos; lo mismo, cuando hay antecedentes familiares y hasta tanto se cumplimenten los estudios correspondientes,
Según investigaciones científicas, reduce en un 17% el primer ACV y un 24% el isquémico. En mujeres mayores de 65 años, disminuye los ACV en un 30%.
Se aplican los antitrombóticos (agentes contra plaquetas y anticoagulantes), agentes trombolíticos –que evitan la formación de coágulos- y neuroprotectores.
Fuentes:Zivin JA. Hemorrhagic cerebrovascular disease. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 432.
Chung CS, Caplan LR. Stroke and other neurovascular disorders. In: Goetz, CG, eds. Textbook of Clinical Neurology. 3rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 45.