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Cómo distinguir a un niño nervioso de un hiperactivo

COMO DISTINGUIR A UN NIÑO NERVIOSO DE UN HIPERACTIVO

 

Nerviosismo e hiperactividad se diferencian sustancialmente. A los niños nerviosos se los calma en el propio hogar; a los hiperactivos, no. Estos últimos precisan apoyo psicológico y, en los casos más pronunciados,  tratamiento médico.

 

Hiperactividad

 

Todos los chicos desarrollan una gran actividad motora (en general, más los varones que las mujeres), pero cuando no paran de movilizarse y no muestran cansancio, padecen de hiperactividad.

 

0-1 AÑO

 

Nervioso. llora frecuentemente y le resulta difícil adaptarse a un horario de comida y sueño; aunque, en forma lenta, en el transcurso de su primer año de vida, va modificando estas actitudes.

 

Hiperactivo. llora mucho; su sueño es muy ligero, irregular e intranquilo; se opone a recibir caricias; resulta muy inquieto y gatea torpemente.

 

2-3 AÑOS

 

Nervioso. su habla es normal, si bien se inclina por un tartamudeo pasajero; es.  muy inquieto y no se tranquiliza ni concentra en tanto algo le intriga o es motivo de preocupación; no siempre hace caso, pero de a poco va aprendiendo las normas de convivencia.

 

Hiperactivo. Experimenta un importante retraso en el habla; se excita mucho por todo; nunca obedece y su coordinación muscular y su motricidad son deficientes.

 

4-5 AÑOS

 

Nervioso: se lleva bien con otros niños, pero puede padecer de timidez; prefiere  los juegos al aire libre a los sedentarios y le gustan mucho los deportes; desahogándose con ellos se siente mejor y más tranquilo; es muy activo;  obedece a los padres y asimila algunas normas.

 

Hiperactivo: padece cambios bruscos de humor y problemas de adaptación en el colegio; se pelea con sus compañeros; no atiende en clase y, además, es muy propenso a sufrir caídas y accidentes.

 

Fuentes: Luciano Montero, psicólogo, María del Mar García Orgaz psicóloga imfantil y logopeda, España

 

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