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Esta especie es muy recomendada para mejorar la digestión, abrir el apetito, eliminar gases e incrementar la secreción de la leche materna. Es anties
pasmódico y un verdadero tónico estomacal.
Su parte utilizable es el fruto o semilla, entera o molida.
Presenta entre 25 y 35 por ciento de un aceite esencial llamado “aldehído cumínico” o “cuminal”, destacándose por su riqueza en flavonoides, aceite etéreo (10 por ciento), glucósidos y terpenos.
Digestivo, astringente (produce sequedad y constricción), galactogoga (aumenta la secreción de la leche materna), emenagoga (regula el ciclo menstrual), hemostática, carminativa y aperitiva.
Ayuda en casos de diarreas y digestión lenta; refuerza la lactancia y alivia dolores premenstruales.
Además:
Detiene el sangrado de la nariz y contribuye a cicatrizar las heridas.
Es útil para tratar trastornos respiratorios y afecciones de la piel.
El comino es fundamentalmente digestivo, pudiendo combinarse en infusiones con plantas que comparten sus mismas propiedades terapéuticas tales como: cola de caballo, llantén y encino, que son astringentes; hinojo, cilantro y alhucema, que son galactogogas; anís, manzanilla, hierbabuena y pericón, las cuales, al igual que esta especie, son digestivas.
Aunque todavía no está científicamente comprobado, sería posible que las semillas de comino contrajeran la matriz, por lo que no habría que ingerirlas en el embarazo. Siempre queda la opción de consultar al médico.
Preparar una infusión, hirviendo entre 10 y 20 gramos de semilla de comino recién molidas en un litro de agua.
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