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El Boletín del Instituto Nacional del Cáncer estadounidense anunció que nuevos estudios clínicos brindan “una vía para el tratamiento del cáncer en adolescentes y adultos jóvenes”.
Al mismo tiempo, alertó sobre la ausencia de un sistema de apoyo, calificándolo como uno de los muchos obstáculos para que adolescentes y jóvenes adultos se sometan a estudios. De ahí que el tratamiento se halla estancado en los últimos años.
La información se refirió a que cincuenta años atrás se había logrado incrementar notablemente la supervivencia de adolescentes y jóvenes con esta enfermedad.
Los índices de supervivencia a cinco años, por entonces, comenzaron siendo inferiores al 10% hasta luego alcanzar al casi 80%.
Los tratamientos no avanzaron en los últimos 30 años: la supervivencia de cinco años se conservó en un porcentaje aproximado del 70%.
“Hace 25 años, los adolescentes y adultos jóvenes con cáncer presentaban, en general, un mejor pronóstico que los niños con cáncer”.
En la actualidad y desde 1985, de los 20 tipos de cáncer en este grupo, solo ocho están mejorando lentamente su margen de supervivencia.
La falta de progreso se atribuye, en parte, a la poca realización de estudios clínicos, cuando se sabe que permitirían a los oncólogos pediatras efectuar rápidos tratamientos.
Existe otro inconveniente: en cánceres de mucha gravedad hay escasas evaluaciones disponibles para adolescentes y jóvenes.
En una investigación de 2007, Peter Shaw, titular del programa de oncología para adolescentes y adultos jóvenes del Hospital Infantil de Pittsburgh, encontró que durante un periodo de cinco años, solo el 38% de todos los menores de 15 años se incorporó a alguna evaluación clínica.
Tampoco hubo alternativas: el 57% de mayor edad no contó con ningún estudio que le facilitara enfrentarse contra la enfermedad.
'Se sabe muy poco de los cánceres en adolescentes y adultos jóvenes, debido principalmente a que los pacientes no figuran en los estudios clínicos', subrayó la doctora Nita Seibel, de la Subdivisión de Investigaciones Clínicas del Programa de Evaluación de Terapias del Cáncer del NCI.
Sin análisis clínicos se pierde información de muestras tumorales, tratamiento y supervivencia.
Ahora, a lo largo del país, especialistas norteamericanos se impusieron el ensayo de maneras innovadoras de inscribir más adolescentes y adultos jóvenes en estudios clínicos relevantes, ampliando su acceso a guías y asesores, actividades de extensión comunitaria y proyectos de colaboración entre médicos universitarios y comunitarios.
Investigaciones retrospectivas ya sugirieron que los pacientes de 18 a 39 años de edad “podrían tener mejores resultados si se les administrara tandas de tratamiento pediátrico en lugar de adulto”.
Pero, únicamente un número reducido de adolescentes y adultos jóvenes participa en estudios clínicos, aún en cánceres de mucha gravedad, por la falta de disponibilidad de evaluaciones específicas.
Por otra parte, la doctora Wendy Stock, directora del programa de leucemia de la Universidad de Chicago, expuso en la revista Blood que más de 300 pacientes entre 16 y 20 años de edad con leucemia linfoblástica aguda (LLA) fueron tratados con éxito con modalidades pediátricas.
Más novedades: el Hospital de Investigación Infantil St. Jude mostró en 2010 un salto en los índices de curación de adolescentes mayores con LLA, tras recibir tandas de tratamientos pediátricos.
Ahora, un estudio clínico está evaluando si el régimen de tratamiento pediátrico para el sarcoma de Ewing es eficaz en los adultos jóvenes. La Unidad de Apoyo a Estudios Clínicos del Cáncer del NCI permite a profesionales y centros médicos su acceso a estudios clínicos del grupo cooperativo del cáncer.
Muchos de los adolescentes y adultos jóvenes están recibiendo tratamiento en los consultorios de los oncólogos de su localidad.
El sarcoma de Ewing es un tumor que afecta al hueso o al tejido blando. Se origina en las células neurales (sistema nervioso simpático).
Cada vez hay más instituciones que recurren a guías y gestores para asegurarse de que los pacientes no se pierdan en el sistema de atención médica.
“Creemos que una gran parte de los éxitos obtenidos en los cánceres pediátricos se atribuye a la participación de la mayoría de los pacientes pediátricos en estudios clínicos, y si aplicáramos los mismos principios a la población de adultos jóvenes, tendríamos mejores logros”,
apuntó Elizabeth Taylor, trabajadora social del Fondo Oncológico Ulman para Adultos Jóvenes, quien se ocupa de pacientes de 18 a 40 años de edad.
Añadió: 'Nos aseguramos de que tengan medio de transporte, que sus teléfonos siempre estén cargados con minutos para que los podamos localizar en todo momento', sean cubiertos por un seguro médico y completen los estudios de control en centros oncológicos regionales”.
Muchas instituciones están organizando clínicas semanales dirigidas a adolescentes y jóvenes, basándose en sus necesidades psicosociales y económicas.
Centros médicos de las universidades de Pittsburg y Texas unifican los recursos locales de las comunidades (médicos y hospitales).
Otra fuente consultada: . Bone Tumors - Differential diagnosis. Henk Jan van der Woude and Robin Smithuis.Amsterdam and the Rijnland hospital,Leiderdorp,the Netherlands.