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El cáncer de próstata es el más común de todos los cánceres en el sexo masculino, ocupando en segundo lugar los de piel. Responde a un tumor maligno que se puede esparcir por todo el cuerpo.
Alrededor de uno de cada seis varones padece la enfermedad y uno de cada 33 fallece a raíz de este mal.
Atención con antecedentes familiares
Muchas veces no se presentan síntomas. Se da con mayor frecuencia cuando existen antecedentes familiares, por lo que en estas circunstancias se considera de alto riesgo; entonces, se tornan obligatorios los exámenes anuales a partir de los 45 años.
Depende de las siguientes situaciones:
- Rapidez de crecimiento del cáncer, cuánto se expande.
- Edad y expectativa de vida.
- Beneficios y posibles riesgos del tratamiento.
- Opciones
El tratamiento incluye una espera bajo observación para controlar si la enfermedad se extiende. Ante el avance del tumor, se aplican: quimioterapia, radiación y terapia hormonal (se denomina privación de andrógeno –ADT-)
La hormona masculina testosterona y las hormonas a ésta asociadas, llamadas andrógenas, alcanzan a provocar el crecimiento del cáncer de la próstata.
La ADT suprime la producción de estas hormonas. La terapia puede ser permanente —cuando se extirpan los testículos quirúrgicamente— o temporal, en tanto se suministran medicamentos para controlar la producción de las andrógenas en los testículos.
Función de la ADT
La ADT se usa habitualmente para el tratamiento del cáncer esparcido fuera de la próstata y ocasiona una perdida rápida de calcio y otros minerales de los huesos, debilitándolos y con mayor posibilidad de fracturarse.
Como el peligro de perder masa ósea es tan grande con el tratamiento de la ADT, el paciente debe preguntar al médico si es preciso efectuar un escáner DEXA (por absorciometria con rayos X de doble energía) para medir la densidad mineral ósea (DMO).
Los hombres con baja densidad ósea al comienzo de la terapia ADT, o los que pierden masa en el transcurso de este tratamiento, se ven beneficiados si reciben un refuerzo de calcio y minerales para contrarrestar la osteoporosis.
Fractura: uno de cada cinco hombres de más de 50 años
Por ejemplo, en Estados Unidos, los hombres con osteoporosis suman por lo menos dos millones, mientras que se calcula que uno de cada cinco -con más de 50 años- sufrirá una fractura que afectará en gran proporción su calidad de vida.
La osteoporosis en los varones resulta un gran problema de salud, especialmente para los que experimentan una fractura de la cadera.
Los hombres de edad avanzada con pérdida de masa ósea y fracturas, se expone a mayor peligro de morir que las mujeres, o bien caen en una discapacidad crónica, luego de una fractura en la cadera.
Los bisfosfonatos (alendronato, risedronato, ibandronato) son más eficaces para prevenir la perdida ósea en el tratamiento de cáncer prostático.
La pérdida de hueso se observa más en el primer año después de iniciar la terapia de privación de andrógeno.
Por ello, se recomienda el consumo de bisfosfonatos ya desde el primer año de hallarse una debilidad en los huesos, lo que no quita que sea necesario la continuidad de este tratamiento por muchos años para protegerlos.
Otras causas que originan pérdida de masa ósea
Más allá de los efectos del tratamiento cancerígeno, existen otras causas que suscitan en el cáncer prostático la pérdida ósea: falta de actividad física, fumar o beber demasiado alcohol, tomar medicamentos anticonvulsivos y los glucorticoides, tal cual la prednisolona (hormonas de acción contraria a la de la insulina en sangre, que actúan sobre el metabolismo intermedio de grasas y proteínas, y son recetadas para tratar otras condiciones).
Los glucorticoides son prescriptos para resistir situaciones de estrés. Estimulan la elevación de la glucemia en hígado y riñón y poseen la capacidad de reducir sustancialmente las inflamaciones.
PJ Saylor, DS Kaufman, MD Michaelson- The Journal 2010 - Elsevier