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Un estudio realizado por la Universidad de Cambridge y por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de los Estados Unidos se enfocó en el cambio que los años generan en la habilidad de los niños para recordar.
Los autores analizaron las entrevistas policiales efectuadas a 250 niños de entre 4 y 10 años. En todos los casos se sospechaba que habían sido víctimas de abuso sexual.
Una de las primeras observaciones fue la manera en la cual los chicos relataban sus experiencias pasadas, las que fueron cambiando mucho a medida que crecían.
“Un salto importante ocurre a los 10 años, cuando empiezan a hacer relaciones entre cada detalle de lo que memorizan y el momento específico en el que ocurrió una determinada circunstancia”, indica el informe.
Asimismo, los científicos notaron que la edad permite ordenar los hechos en secuencia, detallar qué pasó antes del incidente descripto y elegir escalas de tiempo largas o cortas; es decir, explicar cuándo sucedió un evento refiriéndose al mes de un año, o a la hora.
Por otro lado, otro estudio llevado a cabo por la Universidad de Wilfrid Laurier (Canadá) en conjunto con la Universidad de Deakin (Australia) se abocó a investigar bajo qué circunstancias los niños recuerdan de mejor manera los eventos más lejanos en el tiempo.
Trabajaron con chicos de 5 y 6 años que se dividieron en dos grupos, con el objetivo de analizar qué pasa cuando realizan una actividad en una sola ocasión o la repiten cuatro.
Al final de los ejercicios entrevistaron dos veces a cada uno, la primera al día siguiente y la segunda a los 21 días de haber cumplido la última o única labor.
En sus hallazgos confirmaron la importancia de la repetición y las ventajas que tiene esperar un tiempo antes de hablar con los chicos para averiguar qué pasó.
Los niños que desarrollaron la actividad una vez siempre recordaron mejor durante la primer entrevista, pero los que reiteraron el ejercicio pudieron retener los recuerdos hasta la segunda serie de preguntas. Resultó, además, que las diferencias en cada repetición se volvían más claras con el tiempo, es decir a los 21 días.
Con todos estos nuevos hallazgos a mano, los investigadores policiales podrán aprovechar mejor aquello que los niños vieron y escucharon como víctimas o testigos. Su memoria, esa misteriosa herramienta que cambia con los años, probablemente sea en el futuro un arma más eficaz a la hora de hacer justicia.