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Definida como la pérdida parcial o total del cabello, la alopecia tiene diversas causas, entre la que se destaca la herencia genética. En los hombres, comienza desde los 18 años; en mujeres, tras la menopausia.
El cuero cabelludo contiene aproximadamente 100 mil cabellos; cuando una persona sufre de calvicie pierde alrededor de 100 por día.
Se da en forma gradual, en parches, o de manera completa y repentina.
Los parches se observan también en la barba, las cejas e incluso las pestañas.
Su aparición obedece a la herencia, el envejecimiento, la utilización de algún medicamento específico, el uso excesivo de productos capilares, el estrés, los hábitos nerviosos y las quemaduras, entre otros.
El doctor Sebastián Abalo Araujo, médico especialista en caída del cabello, director médico del Instituto Hair Recovery de la Argentina, explicó que “existen numerosos mitos, pero lo cierto es que ni el uso de cascos, la falta de irrigación, lavar el pelo a diario, ni las gorras y las contracturas musculares producen la caída del pelo. En el 99% se debe a cuestiones estrictamente hereditarias.”.
Un párrafo aparte merece el factor emocional, pues según el especialista, la alopecia se relaciona no sólo con el estrés emocional o físico, sino también con el trauma post parto.
Cada cabello sobrevive un promedio de 4 años y medio y registra un crecimiento de 1,25 centímetros por mes. En quienes no sufren de alopecia, el cabello se cae al quinto año y en un periodo de seis meses es reemplazado por uno nuevo.
La calvicie genética obedece a la insuficiencia del cuerpo para generar nuevos cabellos y no por su pérdida excesiva.
Si bien la calvicie hereditaria es más frecuente en los hombres, es especial alrededor de los 30 años, en ambos sexos se registra la pérdida progresiva del grosor y cantidad de cabello.
La alopecia masculina se caracteriza por el adelgazamiento y el retroceso de las líneas del cabello. Al cabo de unos años, el hombre puede terminar el ciclo sólo con un anillo de pelo alrededor de la cabeza. “En los varones, la caída se da en el 50% de la población, comienza al finalizar la pubertad y en el inicio de la adultez, cerca de los 18 años”, expresó Abalo Araujo.
Las mujeres desarrollan un patrón que se vincula con la genética, la edad y la aparición de determinadas hormonas, especialmente luego de la menopausia.
A diferencia de los hombres, se presenta el adelgazamiento de todo el cuero cabelludo mientras que la línea de implantación frontal suele permanecer intacta.
La etapa crítica empieza después de la menopausia y la caída del cabello se da en el 30% de la población. Es difícil que alcancen calvas tan pronunciadas como la de los hombres.
“En ellas, el cabello pierde volumen, se miniaturiza y llega a un estado de raleo muy importante”, finalizó el especialista.