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La hipoglucemia reactiva, o desequilibrio de la glucosa, debe ser tenida en cuenta por la medicina cuando surgen ataques de pánico, sin que hallan sido provocados por motivos de orden emocional, trauma o shock, de acuerdo al doctor de origen chino Ming Long.
Al tiempo que el citado profesional considera que los hábitos dietarios occidentales han contribuido en los últimos cien años al incremento de una variedad de enfermedades, destaca entre ellas a la hipoglucemia reactiva, cuya causa principal es el alto consumo de carbohidratos estimulantes y refinados.
Argumenta que una alimentación natural, sin refinar, evita situaciones de ansiedad, pánico y fobia.
Los peores momentos del pánico son durante la noche y la primera hora de la mañana, cuando la glucosa llega a su pico más bajo, dado que la persona lleva en general alrededor de ocho a 10 horas sin comer.
Quienes sufren de pánico suelen necesitar necesitan un cigarrillo, un café, o ambos al despertarse y para afrontar el día.
Se sienten muy hipersensibles y vulnerables; no quieren salir solos de la casa o viajar; se retraen socialmente y abandonan sus actividades laborales o académicas.
Los síntomas frecuentes son: miedo intenso a morir, o a estar sufriendo un ataque cardíaco, o alguna enfermedad física grave que ponga en riesgo la vida; temor intenso a perder el control de sí mismos; palpitaciones o taquicardia; sudoración; palidez; temblores o sacudidas musculares; sensación de ahogo o falta de aire; opresión en la garganta o en el pecho; náuseas, vómitos o molestias y dolores abdominales; inestabilidad, mareos o desmayos; sensación de que el mundo externo es extraño y de no ser uno mismo; hormigueos, escalofríos, frío intenso; total agotamiento psicofísico y gran temor (ansiedad anticipatoria) a volver a padecer otro episodio igual; fobia al lugar donde se produjo la crisis.
Las mujeres que quieren adelgazar, si no comen regularmente o no ingieren suficiente proteína, sufren un descontrol de la glucosa sobre todo por ausencia de zinc, cromo, magnesio y vitaminas B.
Ming Long indica que se eliminen:
Azúcar blanca, sacarina y refrescos; pan blanco, harinas refinadas, fideos y arroz blanco, cereales edulcorados; fruta muy dulce y seca como pasas, ciruelas e higos secos; jugos de frutas; alcohol; café, te y refrescos con cafeína.
Incluir proteína en cada comida, vegetal o animal, tal como carne, pescado, huevos, algas, semillas, soja, legumbres mezcladas con cereales.
La proteína estimula la producción de la hormona glucagon, la que contrarresta la descarga de insulina y previene los descensos bruscos de glucosa.
Zinc, cromo, magnesio, potasio, glutamina, glicina, vitaminas B, E y C.
Nunca hay que consumirlos desproporcionadamente y deben ser siempre naturales y balanceados, jamás sintéticos.
Para ayudar a que la glucosa entre mejor en las células y aumente la energía corporal sin necesidad de insulina, las opciones buenas de ejercicio son: caminar, nadar, bicicleta, yoga, tai - chi. Hay que elegir una práctica y ejecutarla tres veces por semana, media hora por día.
El citado profesional de Medicina Tradicional China remarca que no todos los ataques de pánico se deben a desequilibrios emocionales. Muchos de ellos se resuelven mediante el equilibrio de la glucosa, la incorporación de nutrientes en la alimentación y ejercicio.