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Desde hace años se viene aceptando erróneamente la teoría de que sufrir de artrosis protege contra la osteoporosis.
· Fundamentos
Los fundamentos se basan en que los pacientes con artrosis poseen más densidad ósea (el hueso crece con normalidad) y, por lo tanto, se exponen a un menor riesgo de padecer osteoporosis (pérdida de la masa ósea) con consecuentes fracturas y caídas.
Hoy ponen todo en duda
Pero cada vez se suman más estudios que ponen todo en duda.
Una reciente investigación difundida por Forum Clinic informa que ambas enfermedades se hallan relacionadas.
En principio las dos afectan primordialmente a gente con más de 50 años de edad.
Las mujeres con artrosis reúnen un mayor peligro de caídas y fracturas óseas.
Se analizaron y siguieron durante dos años 50.000 mujeres españolas de más de 55 años, de las cuales una cifra de más del 40% -alrededor de unas 20.000- sufrían de artrosis.
Artrosis: más dificultad para andar y menor tono muscular
Los científicos afirmaron que la dificultad para andar y el menor tono muscular que provoca la artrosis conduce a las caídas, que aumenta por encima de los 60 años.
Otro factor que contraría la calidad de vida es que los pacientes con esta enfermedad suelen consumir en gran cantidad fármacos relajantes e inductores del sueño.
Así como hay que utilizar bastones o caminadores de apoyo, es imprescindible realizar gimnasia para fortalecer la musculatura y mejorar el equilibrio, al igual que incluir en las comidas alimentos con vitamina D (pescado azul, cereales o lácteos enriquecidos con dicha vitamina).
Esta afección articular es un proceso crónico de desgaste progresivo del cartílago; ocasiona rigidez e incapacidad funcional y se experimenta a cualquier edad –no solo en la etapa de la vejez-lesiona la articulación en todos los sitios del cuerpo y de ello se desprende que el tratamiento corresponde adecuarse a las particularidades de cada individuo.
· Fármacos
Por un lado, se administran medicamentos para disminuir el dolor (analgésicos y antiinflamatorios), y que son los más recetados; por otro, se recurre a fármacos que retrasan la progresión mientras eliminan el dolor (condroprotectores), que podrían calificarse como tratamiento base.
Cada paciente con artrosis es diferente
A la hora de fijar terapias se parte de la idea de que cada persona es diferente, y la edad y la comorbolidad agravan los cuadros, destacó el doctor Sergio Giménez, coordinador del Grupo de Trabajo de Aparato Locomotor de Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria.
La artrosis siempre incapacita e invalida y el dolor es el principal síntoma; es grave, inflamatoria y crónica.
· Largo tratamiento
Para quitar el dolor y bajar la inflamación, el tratamiento es largo y debe ser lo suficientemente inocuo y seguro, a fin de que la artrosis no prospere.
La artrosis no se cura
Si bien la artrosis no se cura, es factible controlarla con un tratamiento acertado y la adopción de hábitos de vida sanos, que se eliminen comportamientos nocivos, y se recurra a la práctica de ejercicios de acuerdo a cada patología concomitante.
Crisis que obligan a no bajar la guardia
La artrosis no es una enfermedad terminal de la articulación; su sintomatología grave o no, es lo que determina su avance lento o rápido.
Las crisis, por otra parte, surgen de modo intermitente e imprevisible por lo que ni el paciente ni el médico pueden bajar la guardia.
Enfermedades asociadas
A la hora de establecer una terapia, además de evaluar el estado físico, el sobrepeso u la obesidad y la edad, el médico debe ser conciente de que suele haber otra enfermedad asociada: hipertensión arterial (57%), diabetes (19%), cardiopatías (10%), y sin una única articulación perjudicada.
· Remedios que se suministran
Un 70% de los enfermos reciben analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos (AINE); el 43% toma ambos; menos del 15%, en cambio, algún fármaco Sysadoa, entre los cuales los principales son el condroitín sulfato y el sulfato de glucosamina.
El 60% recibe una medicación gastroprotectora para soslayar los daños de los AINE.
AINE y condoprotectores
Los AINE se utilizan sobre todo al inicio de la enfermedad pero trae efectos adversos; por ello, Giménez es partidario de prescribir condroprotectores, que sin ser nuevos son seguros, eficaces y se sobrellevan bien en largos tratamientos, con periodos de descanso de tres meses en los sujetos con alta comorbilidad,
También prefiere esta opción el jefe de Servicio de la Unidad de Farmacología Clínica del Hospital Universitario de Alicante, el doctor José Francisco Horga, en reemplazo de los AINE.
Recomendaciones de guías internacionales
Horga explicó que se está normalizando a pasos agigantados la aplicación de Sysadoa por sus consecuencias casi nulas.
Por otra parte, reafirmó que el sulfato de condroitina es el único fármaco que tiene entre dos y tres veces más capacidad analgésica que los analgésicos, y a la vez es uno de los pocos recursos disponibles para frenar a la artrosis en su expansión.
No existe nueva medicación en el horizonte y se está viendo con ojos críticos a los AINE, entre otros motivos, por su incapacidad de prevención.
Sin embargo el Sysadoa no fue regulado aún por la Agencia Norteamericana del Medicamento (FDA) y el Instituto Nacional para la Salud de Reino Unido (NICE), quienes lo aconsejan como suplemento alimenticio; igual indicación parte de las entidades específicas del Reino Unido.