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La anencefalia es una de las anomalías del tubo neural más comunes. Se refiere a defectos congénitos que afectan el tejido que crece en el cerebro y la médula espinal.
Sucede al inicio del desarrollo de un feto y cuando la porción superior del tubo neural no se cierra.
La razón por la que aparece esta enfermedad se desconoce. Se alude a toxinas ambientales y escaso consumo de ácido fólico por la madre en el embarazo.
Se presenta en cerca de 1 de cada 10.000 nacimientos. El número exacto no se sabe, porque muchos de estos casos terminan en abortos espontáneos.
Tener un bebé anencefálico aumenta el riesgo de parir otro hijo con irregularidades congénitas del tubo neural.
Ausencia de cráneo
Ausencia de cerebro (los hemisferios cerebrales y el cerebelo)
Anomalías en los rasgos faciales
Defectos cardíacos
No hay una terapia determinada, se precisan las recomendaciones del médico para los cuidados del niño.
Esta enfermedad es habitualmente mortal en pocos días después del nacimiento.
Los perjuicios los descubre el médico con la valoración prenatal de rutina y una ecografía. De lo contrario, los halla en el momento del nacimiento.
Si la anencefalia se verifica antes del nacimiento, es necesario un asesoramiento más amplio.
Es importante el consumo suficiente de ácido fólico para las mujeres que puedan quedar embarazadas.
Hay buena evidencia de que el ácido fólico ayuda a bajar el riesgo de algunas irregularidades congénitas, incluyendo la anencefalia.
Las mujeres en embarazo, o que estén planeando embarazarse, deben tomar a diario un suplemento vitamínico con ácido fólico.
Muchos alimentos vienen fortificados con este ácido para prevenir defectos congénitos.
El consumo de ácido fólico en cantidad suficiente alcanza a reducir en un 50% el riesgo de aparición de lesiones congénitas del tubo neural.