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Los pacientes alojados en unidades de terapia intensiva (UTI) en Canadá corren – al igual que en muchos países del mundo -altos riesgos de infección.
La medicina canadiense, preocupada por esta problemática, propone para la población que en lugar de ocupar salas con varias camas, los establecimientos ofrezcan habitaciones privadas, lo cual permitiría reducir a la mitad las infecciones.
Una de cada tres personas de UTI contraerá, indefectiblemente, una nueva infección en el hospital, lo que prolonga el tiempo de internación más de una semana.
"Pudimos estudiar el efecto de las habitaciones privadas en la tasa de adquisición de infecciones, tras comparar dos hospitales cercanos a la universidad, con menos de 1,5 kilómetros de distancia entre sí, en la misma zona", precisó Dana Teltsch, de la McGill University, en Quebec.
El equipo de Teltsch evaluó 19.343 internaciones en UTI entre el período 2000/ 2005 de dos hospitales de Montreal (uno sólo construyó habitaciones privadas en marzo de 2002).
Los autores tuvieron en cuenta tasas de infección hospitalaria a partir de habitaciones compartidas y privadas, en comparación con el hospital que no incorporó las últimas.
Ambas instalaciones reunían muchos factores comunes, como las medidas de control de las infecciones y una epidemia de Clostridium difficile (una bacteria que está presente de forma natural en el intestino de aproximadamente el 3 por ciento de los adultos y el 66 por ciento de los niños, fomentada por ingesta de antibióticos contraproducentes).
Los hospitales registraron un total de 6.597 infecciones por bacterias, levaduras y hongos en cinco años.
En el caso de las tres bacterias a las que estaba orientado el control de infecciones -Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM), Enterococcus resistente a la vancomicina (ERV) y Clostridium difficile- el riesgo combinado de que un paciente adquiriera una infección disminuyó un 54 por ciento, cuando abandonó una habitación compartida para trasladarse a una privada.
El Staphylococcus aureus contamina alimentos; el enterococcus se asocia a anomalías del flujo vaginal y Clostridium difficile es un germen provocador de diarrea.
La gente, en una habitación privada, estuvo internada en la UTI un 10 por ciento menos de días luego del cambio de ubicación. Así lo publicó Archives Internal Medicine, destacando "Las habitaciones privadas facilitaron la higiene”.
Las habitaciones a solas influirían en la frecuencia del lavado de manos y permitirían una mejor limpieza. La estrategia de aislamiento podría reducir la cantidad de traslados de pacientes entre las habitaciones.
Pero Teltsch sugirió que existirían muchos costos y beneficios, concentrando la atención en tasas de infección y duración de internación.
Los estudiosos analizaron los motivos de internaciones de los pacientes, los traslados, las altas y las confirmaciones de las infecciones por laboratorio.
Esos sistemas de información son cada vez más comunes en los hospitales de Estados Unidos y Canadá. "Son muy útiles no sólo para futuros estudios, sino también para mejorar las prácticas de control de las infecciones y muchos otros aspectos de la atención", finalizó la autora.