informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
La tan temida hepatitis en todas sus variantes, A, B, C, D y E, es una inflamación del hígado y va desde una enfermedad que se cura rápidamente, sin dejar secuelas en el órgano, o se transforma en un mal de carácter crónico que conduce a la cirrosis, insuficiencia hepática y hasta el cáncer y la necesidad de un trasplante de hígado.
Alcauciles: resultan muy efectivos para la regeneración del hígado; es preferible ingerirlos crudos, en forma de ensalada, para aprovechar sus propiedades en plenitud. La aplicación de aceite de oliva duplica el beneficio.
Peras: son ideales por su abundante fibra, su alto contenido en vitamina B y riqueza de azúcares asimilables, junto con el bajo nivel de sodio (gran poder diurético). Son buenas tanto para problemas digestivos como hepatitis.
Manzanas: se consideran fundamentales por su importante cantidad de fósforo y metionina. No provocan incompatibilidades alimenticias.
Ajos y cebollas: bactericidas con capacidad de eliminar toxinas.
Alcohol: ataca las células del hígado hasta causar cirrosis.
Grasas: obligan a un doble trabajo del hígado, ya que este órgano debe producir más bilis. Hay que suprimir carnes rojas, leche entera y sus derivados (manteca, yogures, quesos), embutidos y el pescado de mucha grasa (fundamentalmente de río).
Gaseosas y fritos: Desaconsejados en su totalidad, incluida el agua mineral gasificada, al igual que las comidas precocidas ( mucha sal y conservantes) y fritas.
Fuente: Sociedad Andaluza de Enfermedades Infecciosas