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Las interrelaciones entre las enfermedades y el potencial bioquímico de cada individuo, han sido motivo de una visión actualizada y científica , expuestas en el ensayo "El laboratorio interior" de la profesional argentina Stella Maris Maruso.
Esta experta tomó en cuenta testimonios de personas que, al hallarse en situaciones límites, “superaron la mentalidad ordinaria y lograron nuevas maneras de pensar, percibir la realidad, gestionar las emociones y encarar los desafíos de la vida”.
Maruso es directora de la Fundación Salud, donde imparte seminarios de Inteligencia Emocional y el Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo dedicado a personas con dolencias severas y crisis intensas.
“Este documento aporta información científica en un lenguaje llano y accesible con los últimos avances de las neurociencias, a fin de comprender la manera en que todos los seres humanos podemos activar nuestro Laboratorio interior", dijo la autora.
Stella Maris Maruso, tanatóloga, discípula de Elizabeth Kübler-Ross, decidió hace casi treinta años atrás a dedicar su vida a quienes padecen enfermedades severas, pérdidas o crisis profundas.
El cáncer que perjudicó a su padre le enseñó cómo ayudar a miles de pacientes desde su Fundación Salud www.fundacionsalud.org.ar.
Participa en la Universidad de Harvard en Seminarios de Curación Espiritual en Medicina y Entrenamiento Clínico de la Medicina Cuerpo-Mente desde 2002.
La terapeuta aplica la moderna psico-neuro-endocrino-inmunología, que abarca aspectos integrales del bienestar emocional y la vida espiritual. Ya trató a más de 20 mil pacientes con cáncer y otros 10 mil por otras enfermedades.
El ensayo recomienda: “Vivir hasta el último instante con plenitud, intensamente. Vivir más no es más tiempo, sino sentirse alegre por estar aquí y ahora; toda enfermedad, incluso el cáncer, es una oportunidad para enriquecerse.”
.Agrega el texto: “El dolor entra en cada casa... Deberíamos aprender desde niños que morir es parte de la vida, y a fortalecernos en cada contrariedad.
Al no aprender a dominar la mente, vivimos arrastrados por ella. Es malvivir: ¡la mente es demasiado loca como para confiarle la vida, hay que confiarle los negocios, ¡pero no la vida!.
La mente impide gozar de lo que nos da la vida. Un 10% es lo que te pasa y un 90% es lo que haces con lo que te pasa”, según la documentación.
Cuál es la mejor actitud
“Sentir pasión en medio de la incertidumbre de la vida, frente a lo que te traiga.
Sufrimos de neurosis noógena: falta de responsabilidad y sentido de la propia existencia.
Pero la ciencia vanguardista trae buenas noticias: acudiendo a tu interior puedes obtener todo lo que necesites, producir endógenamente todas las drogas analgésicas, euforizantes… ¡Puedes aprender a sanarte!”
En cuanto a la posible prescindencia de la medicina a la que alude “El laboratorio interior”, Maruso explicita: a “la TERCERA REVOLUCIÓN DE LA MEDICINA: después de la cirugía y los antibióticos, llega la psiconeuroendocrinoinmunología”
Define a esta última palabra como la disciplina que integra psiquismo y biología, argumentando que se basa en treinta años de investigaciones de sabios como Carl Simonson, Robert Ader y Stanley Krippner que postulan la interconexión del sistema nervioso central, el periférico, el endocrino y el inmunológico... Las emociones modifican tu capacidad inmunológica!
La angustia delante de lo incierto, el miedo, la desesperanza, el remordimiento, la rabia, tienen cada una su propia bioquímica y la especialista sostiene que esta última es...” venenosa, depresora del sistema inmunológico”.
Dice que la salud se puede reforzar “si trabajas tus emociones”.
Clasifica a los pacientes en ordinarios: sumisos a creencias establecidas, y extraordinarios que generan creencias sanadoras.
“¡El médico puede estimular con su actitud la capacidad autocurativa del paciente! Les ruego a todos los médicos que jamás le digan a un paciente que su condición biológica es irreversible. Caso contrario, “es condena, mata más que el tumor”.
Al paciente en este estado le aconseja: “Acepta el diagnóstico ¡pero jamás un pronóstico! Si abandonas la esperanza de mejorar, de luchar por tu propia salud, activas el suicidio endógeno”.
“A mi padre le pronosticaron tres meses de vida por un diagnóstico de cáncer de próstata diseminado al hígado. Trabajamos juntos con amor, relajación, meditación, nutrición… y al año no tenía células cancerosas. Vivió 18 años más.
Milagro y remisión espontánea, diagnosticó su médico.
“La remisión es un efecto en enfermos que han abrazado las fuerzas de la salud, la vida, sintiendo que la enfermedad enriquece y que morir no es un castigo; amplían lo que les importa y poniéndose al servicio con amor por la vida que nos traspasa, escapando de su cabeza y empezando a sentir: a reír, a llorar… Se permiten asombrarse y experimentan estados de trascendencia…”
Entiende por trascendencia: “Liberarte de tu historia pasada y del temor por la futura. La meditación ayuda mucho. Y eso cambia tu bioquímica: estás sano, ¡vives! Por el tiempo que sea, estás vivo.”
Otras fuentes:
ANSA