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La realización regular de actividad física o de meditación se ha demostrado que es más eficaz aún que las vacunas existentes contra las varias infecciones respiratorias.
Mejores resultados que las vacunas
Se verificó que las vacunas logran niveles de efectividad del orden del 50 al 60% pero solo ante determinadas cepas, mientras que tanto el ejercicio físico moderado como la meditación profunda aportan resultados favorables y definitivos en el 50% de los pacientes infectados de forma aguda en sus vías respiratorias.
Así lo ha revelado una investigación que aparece en el número de Julio / Agosto de Annals of Family Medicine.
· Cuarenta y cinco minutos diarios
Hay que hacer una gimnasia moderada y/o una meditación profunda de 45 minutos diarios, informó el Dr. Bruce Barrett, profesor asociado de la Universidad de Wisconsin-Madison y responsable del estudio, del cual también se hizo eco Health Day News.
Prevención de episodios infecciosos
El equipo científico examinó la reacción de 149 voluntarios adultos mayores de 50 años, sometiéndoles a ejercicio físico y meditación para prevenir episodios infecciosos pulmonares.
Rutina diaria de ejercitación y meditación profunda
De acuerdo a lo difundido por los científicos, los participantes que iniciaron una rutina diaria de ejercitación padecieron menos episodios infecciosos y perdieron menos días de trabajo.
La misma solución se observó en aquellos que realizaron meditación profunda.
Barrett remarcó la protección que recibieron los pacientes para sus vías respiratorias con ambas prácticas.
· Reducción de estrés y mejora del sistema inmune
El científico opinó que las mejorías respondieron a las siguientes causas: la meditación favorece la reducción del estrés y el ejercicio físico apunta más al aspecto fisiológico para optimizar el sistema inmune.
Participantes mujeres
La mayoría de los voluntarios sometidos a evaluación se constituyó por mujeres blancas que únicamente una vez por semana hacían actividad física y mental.
Se dividieron en tres grupos al azar: un tercio no cambió sus costumbres, otro tercio dio comienzo a un programa de ocho semanas de ejercitación física moderada a razón de 45 minutos diarios.
El último tercio cumplió un programa de meditación profunda con una duración similar al anterior.
Resultados: menos episodios respiratorios y menos días de enfermedad
Quienes se abocaron a la meditación contabilizaron 27 episodios agudos de enfermedades respiratorias y 257 días totales de enfermedad; los que se ejercitaron sumaron 26 episodios y 241 días de enfermedad.
Pero quienes no recurrieron a ninguna práctica sufrieron 40 episodios y estuvieron enfermos por el término de 453 días.
Manifestó su convencimiento Barrett de que ambas actividades disminuyen la probabilidad de caer en enfermedades respiratorias.