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El 13 por ciento de los niños y adolescentes tienen por lo menos un trastorno de salud mental, pero sólo la mitad fue alguna vez a una consulta con un profesional, así lo considera el Instituto Nacional de Salud Mental estadounidense, quien proporcionó interesante información al respecto a la revista Pediatrics.
Este porcentaje –extendido al mundo -es digno de alarma, ya que se sabe que la mayoría de los problemas de depresión, ansiedad, adicción y hasta psicosis en la edad adulta, comienzan en la adolescencia o en la infancia, interfiriendo en su crecimiento y, en definitiva, en su vida.
Entonces, “se vuelve importante la intervención médica para evitar que sufran innecesariamente”, dijo la doctora Kathleen R. Merikangas, investigadora del mencionado Instituto.
El 13 por ciento reúne los criterios de haber tenido por lo menos uno de seis trastornos mentales en el año. Casi el 2 por ciento ha padecido más de un trastorno: en general una combinación del Trastorno de Déficit de Atención por Hiperactividad (TDHA) –falta de atención continuada, excesiva actividad motriz e impulsividad- con el de conducta.
E 8,6 por ciento sufre TDAH (los varones más que las mujeres); el 3,7 por ciento, depresión (más las mujeres que los varones); el 2,1 por ciento, un trastorno de conducta; el 0,7 por ciento, ansiedad generalizada o pánico y el 0,1 por ciento un desorden alimentario (anorexia o bulimia).
Ya centrados en la problemática estadounidense, los investigadores alertaron que no cuentan con suficientes especialistas en psiquiatría infantil.
Una encuesta, realizada entre 2001 y 2004 a una muestra representativa de 3.042 niños de entre 8 y 15 años, proporciona una mirada exhaustiva de las tasas de seis trastornos mentales comunes en Estados Unidos: ansiedad, pánico, alimentarios (anorexia y bulimia), depresión, trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y de conducta.
Se detectó que los niños y los adolescentes con menor nivel socioeconómico eran más propensos a tener algún trastorno, en especial TDAH, mientras que aquellos con un mayor nivel socioeconómico eran más proclives a trastornos de ansiedad.
El 55 por ciento de aquellos con un desorden mental había tenido una consulta con un profesional de la salud mental. Lo había hecho también el 32 por ciento de los jóvenes con un trastorno de ansiedad.
FUENTE: Pediatrics, diciembre 2009