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Una reciente encuesta telefónica efectuada a 340.000 personas entre 85 y 18 años por la organización Gallup indagó sobre el grado de bienestar durante las distintas etapas de la vida, arrojando sorpresivamente que quienes contaban con mayor edad obtuvieron un puntaje mucho más alto al definirse satisfechos, en comparación con los más jóvenes.
El estudio publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (USA), utilizó una escala de 10 puntos y cada entrevistado respondió a distintas preguntas acerca de su experiencia vinculada al disfrute, felicidad, estrés, preocupación, ira y tristeza.
Lo cierto es que se contradijeron los estereotipos que daban por sentado que la vejez sólo era declive físico y mental, falta de vigor y dolor. Sorprendió que haya surgido que aquellos que rondaban los 85 años se mostraran más satisfechos con su vida, en lugar de quienes se agrupaban en la franja de 18 a 50 años.
Resultados similares se hallaron a la hora de medir los estados emocionales: los adultos mayores se ubicaban mucho más lejos que los jóvenes al tener que reportarse sobre el estrés y la preocupación; una vez más, la gente de 18 a 50 años se vio mucho más afectada por ambas situaciones.
La encuesta plantea una problemática de envergadura en la sociedad actual: la depresión, que se va expandiendo y que también se reconoce como una epidemia que podría llegar muy pronto a convertirse en la principal causa de discapacidad en el mundo.
Las conclusiones del estudio suman interrogantes: “¿Podemos aprender importantes pistas sobre porqué NO se deprimen las personas de edad, cuando varias evaluaciones pusieron en el tapete que es posible lograr altos niveles de bienestar en el final de la vida? “
Por el momento, los movimientos vanguardistas aportan, mediante empresas farmacéuticas, miles de millones en la construcción de una molécula que sea eficiente para atacar la depresión; otros, buscan la mejora de los tratamientos psicológicos básicos, como la terapia cognitivo-conductual.
Fuente: Jonathan Rottenberg, Ph.D
(Profesor Asociado de Psicología de la Universidad de Florida del Sur, donde dirige el Laboratorio del Estado de ánimo y Emoción)