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Se ha verificado –con el aporte de estadísticas de orden mundial- que uno de cada cuatro hogares se compone por un adulto con dolor crónico, cuyo padecimiento se acompaña de frecuentes síntomas de ansiedad y depresión.
Pérdida de trabajo y actividades sociales
Estos pacientes justamente por la calidad de su sufrimiento acaban perdiendo sus trabajos y actividades sociales.
16% de personas con dolor que se prolonga más allá de 10 años
Cerca de un 16% de la población en el mundo presenta un dolor que se prolonga por más de tres meses de evolución y, generalmente, con una data superior a los diez años; por lo tanto, atraviesan por importantes limitaciones en su vida diaria.
La proporción se repite internacionalmente
Estas conclusiones fueron difundidas por el Observatorio del Dolor de la cátedra externa del Dolor Fundación Grünenthal, de la Universidad de Cádiz, que trazó comparaciones internacionales bajo la supervisión de Juan Antonio Micó y la profesora Inmaculada Failde.
Impacto familiar y en el paciente: tristeza y alteraciones en el sueño
Todo tipo de dolencia física o psíquica impacta más en la familia cuidadora que en los propios enfermos, aunque ninguno del grupo familiar –en su mayoría-no deja de experimentar sobre todo tristeza y alteraciones en el sueño.
.No obstante, la atención médica satisface al 80% de los hogares.
Hasta un 8% de la gente tiene alguna forma de dolor crónico neuropático, que responde a una anomalía del sistema nervioso que provoca malestares de diferente intensidad.
Es una patología difícil de reconocer y, por este motivo, es necesario mejorar la entrevista médica con el paciente, de forma que se logre un lenguaje claro y facilitador para comprender el alcance del dolor y las posibilidades reales de tratamiento, que aportan un alivio pero difícilmente una curación total a corto plazo.
No responde a terapias convencionales y pasa de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad.
Estados Unidos tiene la mitad de su población con esta afección; se extiende durante varios años con graves perjuicios en diferentes órganos, aunque no siempre se halle la causa.
Suele aparecer como un traumatismo leve luego de una intervención quirúrgica.
Se vincula con la somatización, es decir, con estados emocionales que se manifiestan en tormentos orgánicos junto con ansiedad, depresión y desazón emocional.
· Desesperanza y desamparo, estrés, aislamiento
Todas las acciones diarias del paciente se ven alteradas; interfieren en los campos laborales, sociales, sexuales y estudios, creando en la persona desesperanza y desamparo, estrés, depresión y aislamiento.
Los más comunes son dolores crónicos de cabeza y espalda, artritis, tendinitis, procesos inflamatorios, parálisis, diabetes y perjuicios nerviosos.
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En los países del norte de Europa prevalece el dolor crónico en un 33 por ciento, pero otros países como Francia, Italia, Portugal o España poseen menos población que manifiesta dolor.
España no supera el 12 por ciento de pacientes, de acuerdo al estudio Pain in Europe.
Los principales inconvenientes se asocian con condicionamientos sociales y estilo de vida.
Difícil de mitigarAunque se disponen de suficientes conocimientos, fármacos y técnicas para controlar la problemática el dolor, el objetivo de mitigarlo es difícil de conseguir.
El déficit de unidades de control crónico obliga a que el futuro potencie la asistencia especializada, la investigación, la formación y la participación activa de los pacientes; trabajar en estas dos direcciones es rentable económicamente a medio y largo plazo, subrayó el presidente de la Sociedad Española del Dolor, Diego Contreras.
Otra fuente consultada: XVIII Congreso Nacional y XII Internacional de Medicina General y de Familia,