| Rinitis es sinónimo de resfrío. La diferencia radica en que mientras el resfrío viral es autolimitado, es decir que cesa en siete o diez días, la rinitis alérgica persiste en el tiempo y los afectados continúan con secreción nasal, nariz tapada y estornudos en forma cíclica. Ocurre que muchas veces los resfríos se manifiestan en forma aguda o subaguda y, al no prolongarse ni repetirse, se confunden. Hay que estar especialmente atentos cuando la molestia aparece cuatro o cinco veces al año, o se vuelve permanente. En esos casos se podría estar frente a una rinitis alérgica. Los factores que se conjugan para este tipo de infecciones -que pueden ser virales, alérgicas o bacterianas- son amplios, ya que hay cuadros que no son inflamatorios sin gérmenes ni virus, en tanto existen los autoinmunes, ocasionados por fallas en el sistema de defensa. Una persona debe ir al médico si advierte que los síntomas (congestión, secreción y picazón nasal, estornudos y enrojecimiento de la nariz y los ojos) perduran en el tiempo; un tratamiento adecuado evita que los resfríos se vuelvan crónicos. En general, la gente se despreocupa de los cuadros de rinitis. Las principales complicaciones de quienes tienen persistentes episodios de rinitis, son las alteraciones del sueño, la pérdida de los sentidos del gusto y el olfato, la dificultad para comer y deterioros de la voz. Lo que mucha gente no sabe es que su detección es eminentemente clínica y no requiere estudios de complejidad. Esto quiere decir que puede y debe hacerse fácilmente. Para los casos en los cuales el tratamiento no es suficiente, hoy en día hay cirugías mínimamente invasivas que pueden realizarse para solucionar situaciones de rinosinusitis aguda o crónica (en su mayoría). Rinosinusitis Se reconoce por las siguientes molestias: dolor o sensación de presión y congestión facial; obstrucción nasal, rinorrea (inflamación de la mucosa nasal que puede ser purulenta), hiposmia/anosmia (disminución o pérdida total del olfato). Asimismo, pus en la cavidad nasal, fiebre, cefalea, halitosis (mal aliento), decaimiento, dolor dental, tos, otalgia (dolor de oído). Tratamiento - Antimicrobianos: se indican durante 4 a 6 semanas, con preferencia amoxicilina + ácido clavulánico, cefuroximo, clindamicina, ciprofloxacino, cloramfenicol, amoxicilina + metronidazol.
- Descongestionantes orales: son para la etapa inicial y ayudan a que el antibiótico llegue a la mucosa.
- Descongestionantes tópicos:excelentes coadyuvantes en el tratamiento, se suele utilizar oximetazolina por cinco o siete días.
- Corticoides orales: reducen la inflamación y el edema; se utiliza una dosis de 40mg de prednisona por cinco días y luego se disminuye progresivamente, por 15 a 20 días, según cada caso.
- Corticoides tópicos:reducen inflamación y edema, por ejemplo: mometasona, fluticasona.
- Mucolíticos:fluidifican las secreciones y colaborarían con la permeabilidad del ostium (orificio de la trompa auditiva).
- Antialérgicos: se administran sólo en casos de rinitis alérgica.
- Lavados nasales:mantienen las fosas nasales libres;se puede usar suero fisiológico o una cucharadita de sal en una taza de agua hervida tibia; en hipertensos el agua debe ser sin sal.
- Punción de seno maxilar:aclara el diagnóstico en algunos casos, permite obtener muestras para cultivo, lavar el seno y poner antibióticos;debe ser realizada por el especialista.
Fuentes: - Federación Argentina de Sociedades de Otorrinolaringología Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica Agencia de Noticias Pro Salud News |