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No se debe confundir pereza con ocio, distinguió Fernando Savater al caracterizar el séptimo pecado capital. “El ocio, ese tiempo que no se dedica a lo laboral, puede ser rico en otras experiencias”, afirmó el autor de "Etica para Amador". “La pereza, en cambio, es inactividad y falta de motivación.”
Defensor confeso de la siesta como descanso necesario, este filósofo español analizó los riesgos que enfrenta quien por pereza renuncia a sus deberes con la sociedad y la ciudadanía, pero alertó a la vez sobre los peligros de la hiperactividad y la adicción al trabajo.
“La pereza es la falta de estímulo, de deseo, de voluntad para atender a lo necesario e incluso para realizar actividades creativas o de cualquier índole. Es una congelación de la voluntad, el abandono de nuestra condición de seres activos y emprendedores.
Es perezoso quien nunca tiene tiempo para leer un libro, para ver una película, para escuchar un concierto, para prestar atención a una puesta de sol, aquel que no quiere convertirse en más humano.”
La importancia del descanso
Decía Fernand Lafargue: ¡Oh, pereza, apiádate de nuestra larga miseria! ¡Oh, pereza, madre de las artes y de las nobles virtudes, sé el bálsamo de las angustias humanas!."
Savater sostuvo un reportaje con el diario Clarín de la Argentina en septiembre de 2005, y en su transcurso explicó:”c laro que uno tiene que ganarse la vida, y entonces debo convencer a los demás de que me paguen por algo que haría con mucho gusto aunque no me dieran un centavo. Así, tengo que poner mi empeño en aparentar que estoy frente a una tarea que me agota y me cuesta una enormidad. Por lo tanto he tenido que aprender a fingir que trabajo, mientras en realidad, estoy haciendo cosas placenteras.
De lo contrario, correría el riesgo de tener que hacer lo que no me gusta para recibir ingresos. Hablar y escribir son mis dos fuentes principales de dinero, ya que por las otras cosas placenteras que aprecio en la vida, no sólo no recibo un centavo, sino que los pierdo. Me refiero a la lectura, la siesta...¡Si el leer estuviese convenientemente retribuido! “