informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
La anafilaxia es una reacción inmunológica generalizada del organismo, una de las más graves complicaciones y potencialmente mortales, ante un alérgeno con el que la persona anteriormente ya había tenido contacto.
Aunque la distinción es difícil, la anafilaxia se distingue de la alergia por la extensión de la reacción inmune, que habitualmente comprende uno o más sistemas orgánicos (respiratorio, vascular, cardiaco).
Cuando las manifestaciones de este trastorno ponen en riesgo inmediato la vida del paciente, se produce el choque anafiláctico. El término anafilaxia fue acuñado por el Premio Nobel de Medicina Charles Robert Richet.
El choque se detecta particularmente cuando se utilizan medios de contraste en radiología, o se aplican algunos fármacos terapéuticos. Conviene definirlo como la falla circulatoria que se presenta abruptamente después de la penetración al organismo, generalmente por vía parenteral, de un alérgeno al cual el sujeto está sensibilizado.
Algunos alérgenos son responsables de la mayoría de los casos de choque anafiláctico:
Existen otros fármacos que también son capaces de inducir anafilaxia, aunque con menor frecuencia, tales como la vitamina B1, derivados del dextrán, y el glucagón, entre otros. En teoría cualquier fármaco tiene potencial alergénico, aunque en la práctica pocos de ellos han mostrado relacionarse con relativa frecuencia a la anafilaxia.
No es recomendable demorar el tratamiento, debido a la rápida progresión de los síntomas, que en muchos casos pueden terminar fatalmente en cuestión de minutos.
Después de la exposición, los signos y síntomas aparecen en segundos o minutos, aunque raramente demoran algunas horas. Tienden a circunscribirse a la piel, el sistema cardiovascular, el respiratorio, el digestivo y el nervioso, y pueden predominar en alguno de ellos o presentarse en forma simultánea.
Síntomas generales:
En el trazo electrocardiográfico son signos frecuentes: trastornos de la excitabilidad, de la conducción y en ocasiones se registran imágenes de lesión isquémica del miocardio.
Dos características confieren al choque anafiláctico un particular interés:
la extrema gravedad y la extraordinaria reversibilidad, que bajo un tratamiento adecuado evoluciona rápidamente y restablece a la persona.
La epinefrina corrige las anomalías del choque, la vasodilatación extrema, arteriolar y venular; restaura la tensión arterial sistémica; disminuye la permeabilidad capilar; refuerza la actividad cardíaca y asegura la broncodilatación.
El choque severo precisa del uso de clorhidrato de adrenalina por vía intravenosa. El riesgo de una arritmia cardíaca es mínimo, comparado con el peligro que conllevaría el no administrarlo. En las formas menos severas se prefiere la vía intramuscular, incluso subcutánea.
En el enfermo coronario, se opta por la dopamina o la fenilefrina.
La administración de oxígeno por cánula es útil para atenuar la hipoxia tisular concomitante al choque.
Los antihistamínicos no tienen una real utilización, por su poca eficacia de acción. Los corticoides son muy útiles para prevenir las reacciones tardías.
El choque prolongado necesita el servicio de cuidados intensivos. Muchas veces se requiere la ventilación artificial y, en caso de insuficiencia renal, la hemodiálisis.
Fuente: Diccionario de Especialidades Farmacéuticas de México