| Las proteínas regulatorias afectan el crecimiento y desarrollo humano. Su identificación y caracterización en la leche humana, permitirían la introducción de modificaciones en la composición de las leches de fórmula, con el objeto de superar el apoyo nutricional a recién nacidos y, de esta manera, mejorar su salud en etapas posteriores de la vida. La leche humana contiene macronutrientes y micronutrientes, además de un conjunto de sustancias bioactivas como hormonas, factores de crecimiento, prostaglandinas (broncodiladatoras, vasodilatoras) y neuropéptidos (moléculas que regulan los mecanismos nerviosos, la ingesta de comida y el control del dolor). Algunas proteínas y péptidos (moléculas más pequeñas que las proteínas formadas por aminoácidos) tienen propiedades antimicrobianas y respuestas inmunitarias, mientras que otras sustancias participan en el desarrollo de la mucosa intestinal y demás tejidos neonatales. Leptina La insulina fue una de las primeras hormonas de crecimiento registradas en la leche humana; luego se encontró el factor de crecimiento similar a la insulina tipo I y el factor de crecimiento epidérmico. Poco tiempo atrás se descubrió la presencia de leptina, grelina y adiponectina. Estas últimas participan en el control de la ingesta alimentaría y la regulación del peso corporal; su presencia se asociaría con la regulación del equilibrio energético durante la alimentación temprana. La leptina contribuye a la normalización del tejido adiposo, la ingesta de alimentos y el peso corporal. Se han medido sus niveles en el cordón umbilical de recién nacidos, los cuales, según se ha visto, se relacionan con el peso, el índice de masa corporal y la masa grasa fetal. Esta hormona, en la leche humana, parece deberse a la secreción por parte de la glándula mamaria y a su transferencia desde la sangre. Se ha observado una relación entre la adiposidad de la madre, determinada por el índice de masa corporal, y la concentración de leptina en la leche materna. La síntesis de esta hormona por la placenta sugiere que ejerce un papel importante desde la gestación temprana y que persiste durante la lactancia. Esta función podría relacionarse con el control del crecimiento del feto y el neonato. La administración oral de leptina en neonatos controlaría la ingesta alimentaria de corto plazo, como una señal de saciedad. Grelina Un grupo de investigadores revelaron que los niveles de grelina en la leche materna son similares a los hallados en el plasma, lo que que permitiría deducir que ésta provendría del plasma. Sin embargo, en otro estudio se observó que los niveles de grelina eran superiores a los plasmáticos, por lo cual se postuló que esta hormona era sintetizada y secretada en las mamas. Se comprobó una correlación positiva entre las concentraciones de grelina y el peso, la circunferencia cefálica y la estatura, por lo que esta hormona podría mejorar el crecimiento en los primeros meses de vida. Adiponectina Beneficia varios procesos fisiológicos relacionados con el desarrollo. Debido a sus propiedades biológicas, y a la observación de receptores de adiponectina tipo 1 en el intestino delgado de ratones neonatos, se cree que podría influir en el desarrollo de los recién nacidos. La alimentación temprana parece favorecer el crecimiento y composición corporal. Las diferencias en la formación corporal de los niños alimentados con leche humana, o leche de fórmula, corresponderían a distintas respuestas endócrinas, o a sustancias bioactivas de la leche materna que pueden afectar la respuesta a la ingesta energética y el metabolismo. La identificación de hormonas de la leche materna involucradas en la regulación energética como la leptina,la grelina y la adiponectina, permite concluir que la leche humana parece ser una fuente de componentes esenciales para el desarrollo metabólico de los niños. Dichos componentes podrían propiciar la regulación del equilibrio energético en la niñez y la vida adulta. |